"Es absurdo que un extranjero vote en la elección presidencial"

El constitucionalista Félix Loñ analiza el proyecto que, junto con el del voto a partir de los 16 años, busca conceder derechos cívicos plenos a partir de los 2 años de residencia en el país. Sería una de las leyes más concesivas del mundo

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Aunque no ha generado tanto debate como la propuesta de que se vote desde los 16 años, el mismo proyecto de ley incluye la concesión de ciudadanía plena a los extranjeros con dos años de residencia en el país.

El constitucionalista Félix Loñ es categórico: "No estoy de acuerdo con el voto a los extranjeros, lo menos que se le puede pedir a un extranjero para tener derecho a votar es que adopte la nacionalidad argentina que, además, es un trámite muy sencillo, que no requiere patrocinio letrado y que se realiza ante el juzgado federal correspondiente al lugar donde vive el residente extranjero".

Loñ pone así el acento en una característica de la Argentina como país de inmigración: la facilidad para obtener la nacionalidad, ya que el trámite puede iniciarse a los dos años de residencia. Esto vuelve más extraña aún la liberalidad de la propuesta. El proyecto presentado por los senadores oficialistas Aníbal Fernández y Elena Corregido incluye una nueva redacción para el artículo 15 bis: "Los extranjeros admitidos en el país como residentes permanentes gozarán de plenos derechos políticos a partir de los VEINTICUATRO (24) meses de obtenida tal condición".

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"Dos años de residencia es un plazo muy corto, dice Loñ, sería distinto si se tratara de un extranjero que mostrara un arraigo muy profundo con el país, que tuviera hijos argentinos, por ejemplo". Sin embargo, no se opone al voto de extranjeros a nivel local, algo frecuente en muchos países y que ya se aplica en el nuestro: "Solamente estaría de acuerdo con el voto extranjero en una elección municipal, que es algo que además ya existe en nuestro país. Se hace un padrón especial con los extranjeros, como lo ha hecho la provincia de Buenos Aires, aunque allí, con una interpretación muy extraña de la Constitución de la provincia, se ha extendido ese derecho para la elección de gobernador, senadores y diputados provinciales. Del texto constitucional bonaerense no se desprende semejante amplitud".

En el mismo sentido se pronunció el doctor en Ciencias Sociales Andrés Malamud, residente en Portugal, ante la consulta de Infobae.com: "Donde hay deberes, como pagar impuestos y cumplir las leyes, deben corresponder derechos: elegir o ser elegido representante. Pero, para ese fin, a nivel nacional, estoy más a favor de facilitar la concesión de ciudadanía que de permitir el voto a extranjeros sin residencia permanente. A nivel local, municipal y provincial, creo que se deben habilitar derechos electorales totales, es decir, a elegir y ser elegido".

La facilidad en la concesión de ciudadanía es un hecho en nuestro país, como se dijo.

Padrones y sospechas

El otro elemento conflictivo del proyecto es el control del padrón de extranjeros, advierte Félix Loñ: "La Cámara Nacional Electoral ha señalado que no tiene las posibilidades y recursos para controlar la autenticidad del patrón de electores extranjeros y que requeriría un auxilio de tipo financiero a la Corte Suprema para poder encarar ese control". "Esto quiere decir que también se genera la sospecha de un intento de fraude", advierte.

La misma inquietud fue expresada por el dirigente Francisco de Narváez: "La falta de registro de extranjeros hará que el Gobierno pueda empadronar documentos en cualquier distrito donde necesite aumentar cantidad de votos", dijo. Tras lo cual sentenció: "La ley para permitir el voto de extranjeros en la elección nacional es otra maniobra electoral más del kirchnerismo".

También Loñ denuncia segundas intenciones en el proyecto: "El voto a los extranjeros me parece una cosa demagógica, sin mencionar la manipulación de estos sufragios, de lo cual ya tuvimos ejemplos, como cuando a Formosa llegaban ciudadanos paraguayos a votar con DNI argentino". "Por eso insisto en que a una persona para votar lo menos que se le puede exigir es que se nacionalice argentino; el que alguien se quiera nacionalizar significa ya una identidad con el país", reitera. "Me parece absurdo que a una persona que no está nacionalizada y sigue con su estatus de extranjero se le permita votar para elegir presidente", concluye.

"Estoy de acuerdo en cómo es la ley y la Constitución hoy, dijo también Francisco de Narváez; y en contra de modificarlas". "Una cosa es residir en un país y otra distinta es estar nacionalizado, lo que convierte al extranjero en ciudadano argentino; y así, al ser ciudadano, por supuesto que puede votar", explicó el diputado, quien, como colombiano naturalizado argentino, no puede ser candidato a presidente porque la Constitución Nacional exige ser nativo o, en caso de haber nacido en el exterior, hijo de argentino nativo.

El senador por San Luis Adolfo Rodríguez Saá se pronunció en el mismo sentido. Para él, la iniciativa "quita todo el valor a la argentinidad: es bastardear la democracia". El oficialismo, dijo, "busca otro nicho para lograr votos fáciles".

De aprobarse, la ley habilitaría a votar, según el Censo 2010, a 1,8 millones de extranjeros. En total, el voto joven y el extranjero, sumados, ampliarían el padrón en un 9,4 por ciento.

En el mundo

Si bien varios países permiten votar a los extranjeros, en la gran mayoría de los casos el derecho se limita a las elecciones locales –municipales–, por un lado, y por otro, el plazo de residencia exigido es casi siempre mucho mayor de dos años.

En América Latina, Venezuela, por ejemplo, admite el voto extranjero en elecciones municipales pero exige 10 años de residencia, mientras que Colombia pide 5 años de residencia –también para elecciones locales–, previa inscripción en un padrón. Uruguay, en cambio, habilita el voto en todos los niveles pero recién a partir de los 15 años de residencia.

También es frecuente que existan acuerdos de reciprocidad, como el que firmaron por ejemplo Brasil y Portugal para otorgar ciudadanía a los residentes de un país en el otro y viceversa.

En la Unión Europea, los ciudadanos de todos los países miembros pueden votar en las elecciones locales y para el Parlamento Europeo en el sitio en el cual residen.

En Francia se debate en estos momentos la idea de otorgar el derecho de voto a residentes extranjeros extracomunitarios, es decir, de países que no integran la Unión. Fue una promesa electoral del nuevo presidente, François Hollande. El proyecto prevé el derecho de voto a partir de los 5 años de residencia y sólo para sufragios locales.

Los argumentos a favor van desde la igualdad, como valor republicano, hasta el reconocimiento del aporte de los inmigrantes a la construcción de la sociedad, pasando por la necesidad de integrarlos para evitar la formación de guetos y que los deberes como el pago de impuestos deben ser correspondidos con derechos. Los argumentos en contra se relacionan con la idea de que la ciudadanía política debe estar vinculada la nacionalidad.

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