Un reciente estudio del Centro de Investigación de la Iluminación demuestra que el hábito cada vez más extendido de navegar en la web desde la cama a través de tabletas antes de dormir puede generar efectos negativos para lograr un sueño profundo.
Los investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer aseguran que se debe al tipo de luz que emiten las pantallas de estos artefactos, que al imitar la luz del día, logran engañar al cerebro humano.
Efectivamente, la luz azul emitida por las tabletas inhibe la producción de melatonina, que es la hormona que induce el sueño.
Por el contrario, otro tipos de luz, como la luz anaranjada o la luz en tonos rojizos, al no evitar la producción de melatonina, no confuden al cerebro sobre el momento del día y, por lo tanto, no atentan contra la posibilidad de conciliar un sueño profundo y prolongado.
Los neurólogos conocen desde hace años los efectos negativos sobre el sueño que pueden generar muchas horas frente a pantallas de televisión, de computadoras o de teléfonos celulares.
Sin embargo, en tanto los teléfonos y las tabletas son por naturaleza portátiles -por no decir, además, adictivos-, más personas los han incorporados en sus hábitos a la hora de ir a la cama.
Incluso hay una tendencia a sostener las tabletas a una distancia de los ojos mucho menor que a la que se exponen frente un televisor o a una pantalla de computadora.
Los investigadores a cargo del estudio advirtieron sobre los efectos generados por una exposición mayor de dos horas frente a las pantallas de los iPads, ya que "reduce los niveles naturales de melatonina por la emisión de una radiación óptica de ondas cortas, en otras palabras, por la emisión de luz azul".
"Aunque la solución definitiva sería apagar estos dispositivos durante la noche; en el caso de que esto no sea posible, se recomienda atenuar la luz de las pantallas lo máximo posible o, al menos, reducir el tiempo de uso desde la cama para reducir la exposición a este tipo de luz".
Las conclusiones del estudio surgen de un experimento sobre trece voluntarios y la medición de sus niveles de melatonina después de pasar dos horas mirando un iPad a una distancia de 25 centímetros.