En una de sus escasas apariciones públicas para enumerar una serie de medidas de escaso brillo y voluptuosidad, Mariano Rajoy nos dijo que lo único que debíamos preguntarnos, es si dichas medidas serían de alguna utilidad, y se atrevió a aventurar lo que pensaba al respecto, tan reservado y modoso generalmente, nos sorprendió con un sí, tan falto de energía y claridad como todo lo que nos viene contando desde el hundimiento del barco Prestige hasta nuestros días.
Sin embargo, pienso que podríamos adicionar alguna que otra pregunta más. ¿Son realmente tan malos gestores que no han dado ni una sola vez, no digo ya en el centro de la diana, sino en alguna parte del blanco? Sinceramente, y créaseme no es por un repentino afán de elogiarlos, no me resulta fácil creermelo. Al César lo que es del César.
Pueden no gustarme nada sus pintas, sus ademanes, los colores de sus camisas y corbatas, y puede que nunca vaya a sacar turno para la barbería donde se acicalan y consiguen esos peinados ondulados con pitipa incluido. Pero debo reconocer que fueron matrículas de honor en sus universidades, que escasísimas cosas en el mundo les gusta más que la "pastuqui", como algún tristemente famoso representante de sus filas le llamaba eufemísticamente al dinero, y es muy difícil de suponer que cualquiera de nosotros tenga más idea de economía que ellos. Podría ser una pretensión muy peligrosa, porque nos conduciría a que encima después de todo este desaguisado, les terminásemos perdonando, porque los pobrecitos no tenían ni idea.
Y si fuese desconfiado pensaría que nada más lejos que eso. Si no me tuviese por un ser inocente, podría llegar a creer que aquí de improvisación y de tientos no ha habido nada. Eso se lo podríamos dejar a la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, en la cual se notaba que el hombre llegó un momento en que no sabía ni por donde pisaba.
Si en lugar de ser como soy fuese de otra manera acaso pensaría que estos están caminando por una cornisa que hace años anhelaban pisar con todas sus fuerzas, y que nos están llevando con ellos en ese peligroso paseo, con la diferencia de que ellos van muñidos de los mejores arneses del mercado y el resto caminando con las alpargatas gastadas.
Otra pregunta que me asalta cada vez que los escucho hablando de la herencia recibida del anterior gobierno es: ¿habría ganado unas elecciones el candidato más soso y perdedor de la historia política española de no ser precisamente a merced de esa "herencia"?
Mariano Rajoy fue puesto a dedo por el entonces presidente de España y del Partido Popular, sólo para que hiciese el trabajo ejecutivo, desempeño en lo cual puede resultar correcto, ya que José María Aznar optaría por no volver a ser presidente, lo cual no significa que desistiese de dirigir al país entre bambalinas, de hecho continuó dirigiendo su partido durante toda la primera legislatura de Zapatero cuando le tocó a Rajoy permanecer en un segundísimo plano a pesar de ser el secretario general. Hasta que en un arrebato sorprendentemente se llenó de valor y de sentido de liderazgo y de manera magistral se quitó de encima los lugartenientes que llevaba a toda hora escoltándolo a presión y marcándole la agenda y la política al detalle, a saber Zaplana y Acebes, dos pesos pesados del aznarismo y la aznaridad, parafraseando al entrañable y extrañado Vázquez Montalbán. Siendo únicamente a partir de ahí cuando nuestro actual presidente mostró ciertas señales de estar vivo y al mando de su partido.
Aunque todo hace pensar que de haber continuado el constante orgasmo que según el ministro Zerolo le producían a él como a tantos de nosotros, las políticas y logros del ejecutivo de Zapatero, Rajoy no habría podido ni siquiera disputarle una carrera a un cojo, pero se presentó la mayor crisis mundial desde el 1929, todavía no se sabe ya que no ha concluido si mayor aún que aquella, y con epicentro precisamente en los activos tóxicos bancarios y en la burbuja del ladrillo, materias ambas en las que España podía presumir de ser un acreditado campeón. Además fueron palabras del mismísimo Rajoy cuando tuvo lugar el traspaso de mandos, que nunca se había dado una entrega tan pulcra y detallada de todo tipo de datos y documentos.
Rajoy no es un personaje pensado ni formado para dirigir, precisamente las características que lo hacen óptimo como peón, lo inhabilitan para tomar decisiones trascendentes con un resultado mínimamente aceptable. No está pensado para ganar, ni siquiera para disputar algo, está concebido como una pieza de gran capacidad de resistencia dentro de un engranaje de tracción, lo más alejado posible del motor.
No es más ni menos que un elemento útil en manos de ideólogos con un plan perfectamente determinado, y me temo que ese está siendo el caso de estos días.
Cada una de las medidas que está presentando como necesarias para salir de la crisis, en beneficio de un aumento de poder de la gran patronal y el mundo financiero, están en los genes de cualquier partido de derechas del mundo , más aún en los españoles que mantienen su tradicional perfil ultra conservador, siendo de difícil planteo ya que la democracia, que jugó su papel importante en favor de los dueños de los medios de producción en un principio, ha tornado un arma de doble filo, y suele desaconsejar el proselitismo antipopular, pero esta vez el panorama estaba mejor que soñado.
Vienen deseando introducir aunque fuese un diezmo de estas leyes, como gran objetivo ideológico, desde que cayeron los países mal llamados socialistas de la Europa cenicienta, y con ello comenzaban a holgar los onerosos derechos concedidos a los eslabones más débiles de la sociedad, para que no les picase demasiado la curiosidad de cómo sería instaurar la cacareada sociedad donde mandasen los temibles canónes del proletariado, siguiendo el espantoso ejemplo de allende los muros del Este de Berlín hacia las heladas estepas rusas.
En resumidas cuentas, sin no fuese por este mar de candidez podría inclinarme a creer no sólo que las fuerzas que tan decididamente están llevándonos hacia un panorama desolador, continuando en la senda de los recortes sin importar las contraindicaciones del mercado un día tras otro, no se están equivocando ni siquiera atendiendo a las consecuencias negativas en la Bolsa, la prima de riesgo, y los índices macro del mercado, no sólo a creer que no lamentan en absoluto la inutilidad de dichas medidas para modificar los vectores de la crisis, sino que podría pensar además, que la actual situación de pánico al abismo que existe en las clases medias y bajas en los países desarrollados; aún en el caso que creyese que no está generada y patrocinada con el objetivo de poder instalar el panorama social al que tanto anhelaban retornar, en ese caso probablemente pensaría que nadie en su sano juicio se atrevería a negar que les ha caído como lluvia de verano.
Como anillo a la falange.
Martín Guevara es argentino, pero se crió en Cuba, donde su familia se refugió huyendo de la dictadura (1976-1983). Desilusionado por el castrismo, que dejó un país arrasado, hoy vive en España. Tiene un blog y está escribiendo un libro sobre la situación en la isla y sobre su célebre tío, Ernesto Guevara
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