Narcocultura, una herencia de la violencia

Los jefes de los cárteles son figuras estelares de películas y canciones. Su look se impone como última tendencia mientras aumentan los mexicanos que consumen esos productos 

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Más de seis años de guerra del Gobierno contra los cárteles y de lucha entre ellos por el control del territorio no sólo causaron 50 mil muertes sino que dejaron una huella en la cultura mexicana que es indiscutible e incluso incomprensible fuera de las fronteras de México.

Los narcos son las estrellas mexicanas. Sus vidas son llevadas a la televisión, los cantantes les dedican sus versos y sus páginas webs y cuentas en Facebook, Twitter y YouTube proliferan en la red, siguiendo el camino a uno de los precursores, El Blog del Narco, que ya es todo un éxito.

El narcocine

La vida extravagante y ostentosa de los capos de los cárteles despierta el interés de las productoras chicas y medianas de México que llegan incluso a pelearse por llevar a la pantalla la historia de personajes como el Chapo Guzmán o La Barbie.

Precisamente, la detención de este último y el interés suscitado por su figura produjo un enfrentamiento entre los realizadores de Narcovideoshomes -dedicada a las producciones de bajo costo sobre el mundo de la droga- quienes de disputaban "un éxito asegurado" y el director Juan Manuel Romero, creador del filme El Pozolero, quien afirmó que la película "como negocio sería un trancazo".

Otras productoras apuestan a una saga, al mejor estilo hollywoodense, como en el caso de Los Narcos Juniors, que narra la historia de dos herederos de un cártel que buscan vengar la muerte de su padre.


La Baja Flims es otra de las realizadoras de narcovideos. En tan sólo nueve días de trabajo, a un ritmo de diez minutos de grabado diarios, rueda una película, según constató el diario Milenio. Por año, estrena unas siete obras de clase B que encuentran su público en las clases más humildes.

Pero el mundo de los cárteles también es protagonistas de films críticos, como los de Luis Estrada, que en pleno festejo por el Bicentenario mexicano estrenó El Infierno, un trabajo que refleja con ironía la violenta realidad de México.


El director, que fue calificado por el presidente Felipe Calderón, como un mal mexicano, ya había filmado La ley de Herodes bajo la misma lógica.

Los narcocorridos

Los jefes más sangrientos del narcotráfico mexicano son exaltados en este género musical, muy popular en los estados de la costa pacífica de México, y entre las comunidades de inmigrantes en Arizona, Nuevo México y Texas.

Ese tipo de canciones es interpretado muchas veces por artistas que en sus tiempos libres trabajan como sicarios y que, fruto de esa actividad paralela, acaban por ser blanco de los cárteles rivales a la banda que celebran en sus temas musicales.


En los últimos tiempos, un nuevo género musical vio la luz en México y fue más allá de los narcocorridos: el Movimiento Alterado. La violencia y crudeza de sus letras lo caracterizan y, en esta versión, no les cantan a los capos narco sino que simulan ser uno de ellos.


Este grupo innovó en una nueva tendencia de la cultura narco: la indumentaria. A través de su página vende todo tipo de prendas desde pecheras y su exitosa playera El Pistolero hasta la "tanguita sexy".



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