Mugly ganó el título de "perro más feo del mundo" en Petaluma, en San Francisco. Pequeño, casi en los huesos, con pelos únicamente en el rostro y uñas largas, no es un animal que despierte ternura ni simpatía.
Pero para su dueña, la británica Bev Nicholson, es "hermoso por dentro y por fuera". En la competición, el can lució una capa de lentejuelas y se impuso ante otras veinte mascotas poco "agraciadas".
Mugly, que obtuvo un galardón de mil dólares y un trofeo, de ocho años, ya se había alzado con el premio al perro más feo en Reino Unido.
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