Lágrimas, sonrisas, festejos, celebraciones, cantos y gritos por doquier. El vestuario de River fue una verdadera fiesta tras la victoria por 2 a 0 sobre Almirante Brown en el encuentro cúlmine de la temporada 2011/2012 de la Primera B Nacional, que les aseguró el ascenso a la elite del fútbol argentino sin tener que andar escuchando qué sucedía con Quilmes, Rosario Central e Instituto, que eran los otros aspirantes a los boletos rumbo a la "A".
La polémica estaba instalada hace un tiempo largo: ¿Se festeja o no la conquista del título de la Segunda División? Aunque algunos hinchas se mostraron reticentes a la posibilidad de exteriorizar demasiado sus emociones, otros resaltaron el nuevo lauro de la institución y asistieron al mítico Obelisco de la Capital Federal para plantar bien alto el orgullo del "Millonario", el más ganador a nivel local.
Los jugadores, por su parte, se unieron en un grito de guerra y desahogo por el cumplimiento del sufrido objetivo: agua, papelitos, canciones, serpentina, gorros, espuma, saltos y mucha locura para mostrar la alegría de todos por la rápida vuelta a la Primera División.