River se "animó" a empatar en el último minuto en Mataderos y salió con vida

Fue un 2 a 2 vibrante entre River y Nueva Chicago, quienes jugaron el 9 de junio de 2007 por el Torneo Clausura. El local era el "Torito", que ganaba hasta que Rafael Furchi cobró una falta afuera del área para luego cambiar el fallo y sancionar penal. El mismo lo anotó Paulo Ferrari, quien convirtió pese a la amenaza de Carlos Ramacciotti, técnico rival, que le gritó que si lo hacía no salían vivos 

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Un 9 de junio de 2007 se cruzaron por el Torneo Clausura Nueva Chicago y River en Mataderos en un partido que fue muy polémico por los fallos y por los protagonistas. El "Torito" se jugaba la permanencia y debía ganar sí o sí para tener chances, ya que un empate o una derrota lo dejaba complicado. Sin embargo, el triunfo era posible porque a poco del cierre lo ganaba con los tantos de Federico Higuaín y Federico Lussenhoff en contra.

Pero todo se le complicó a los de "Mataderos", cuando Ernesto Farías descontó a poco del cierre y cuando el árbitro Rafael Furchi se convirtió en el protagonista de la tarde. El juez cobró una falta afuera del área para River pero luego sancionó penal a instancias del línea Carlos Guarizza. Así, se produjo un escándalo en la cancha, ya que por más de 20 minutos se suspendió el partido, debido a que en el banco de Chicago consultaron y les dijeron que no había sido penal, por lo que no querían dejar patearlo y buscaban convencer al árbitro para que cambie el fallo.

Sin embargo, Furchi no hizo caso y decidió sancionar penal para River, el cual estuvo a cargo de Paulo Ferrari. Con un clima más que tenso en la "República de Mataderos", el defensor tomó el balón que podía condenar a Chicago a quedar a un paso de la B Nacional. Fue tal la tensión, que el penal se tuvo que patear de nuevo porque había un jugador expulsado, César Carranza, dentro del campo y el técnico Carlos Ramacciotti, técnico del "Torito", le gritó ante las cámaras: "Ferrari, no hagas cagadas que no salen de acá".

Pese a ello, Ferrari convirtió y el empate le quitó dos puntos valiosos a Chicago, que después terminó jugando la Promoción y perdiendo la misma ante Tigre. Por su parte, River salió rápido del estadio y el plantel, con Daniel Passarella como entrenador, se fue sin siquiera pasar por las duchas, debido a que el clima era muy caliente y los hinchas de Chicago los insultaban cuando llegaban al vestuario.


Así se tuvo que marchar River de la cancha de Nueva Chicago, bajo un clima sumamente difícil para sus hinchas en lo que fue uno de los encuentros finales de un Torneo Clausura que lo tuvo en el cuarto lugar con 33 puntos y a San Lorenzo como campeón con 45 unidades. Por su parte, el "Torito" terminó descendiendo.