La nueva negativa por parte de Moscú y Pekín a una acción militar contra el régimen sirio para detener la matanza de opositores se dio en el marco de un encuentro de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), el bloque de seis países que completan las ex repúblicas soviéticas Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán.
"Los Estados miembros se oponen a toda intervención militar, a la imposición de un cambio de régimen o a sanciones multilaterales" en Medio Oriente, declararon los jefes de Estado de la OCS al término de la cumbre en la capital china.
Al referirse a la masacre que se produjo el miércoles en la región de Hama, que volvió a escandalizar a Occidente, la OCS subrayó en su comunicado final la "necesidad de cesar toda forma de violencia, sea cual fuere su origen" y llamó a una "solución pacífica del problema sirio mediante el diálogo político".
En la víspera, el eje sino-ruso -que ha usado su poder de veto para frenar iniciativas contra Damasco en el Consejo de Seguridad- ya había manifestado su oposición al uso de la fuerza. "No habrá un mandato (de las Naciones Unidas) para una intervención exterior en Siria, se lo puedo garantizar", indicó el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov. Y agregó que su país bloqueará cualquier texto en ese sentido.
Repudio y reclamo
En tanto, al expresar su condena al ataque en Hama -en la que murieron una veintena de niños y decenas de mujeres-, la Casa Blanca fustigó la prohibición del régimen de Bashar Al Assad a dejar investigar a la ONU, decisión que calificó como "una afrenta a la dignidad humana".
"Los Estados Unidos condenan en los términos más enérgicos las repulsivas muertes selectivas de civiles, entre ellas las de mujeres y niños, en Al-Koubeir en la provincia de Hama", dijo el vocero presidencial Jay Carney. "No hay ninguna justificación posible para el rechazo continuo de este régimen a respetar sus obligaciones en los términos del plan (de paz de Kofi) Annan", agregó.
"El futuro de Siria será decidido por los sirios, y la comunidad internacional debe mostrar su solidaridad para apoyar sus legítimas aspiraciones", dijo Carney, en línea con las declaraciones anteriores de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien consideró que Al Assad tiene que dejar el poder para permitir un cambio en el país.
Además de Washington, esta nueva masacre fue condenada por la Unión Europea. Catherine Ashton, jefa de la diplomacia de los 27, calificó el episodio de "imperdonable" y exigió una "investigación total" sobre estos "crímenes horribles".
También el enviado de la ONU y la Liga Árabe a Siria, Kofi Annan, mostró "horror y condena" por el caso. Asimismo, llamó a "un nuevo nivel" de acción internacional para poner fin a la violencia, que habría cobrado 13.000 muertos en 15 meses de conflicto.
Frágil apoyo a Irán
La OCS afirmó su oposición a la utilización de la fuerza contra Irán, acusado por las potencias occidentales y por Israel de querer dotarse de armas atómicas. "Toda tentativa de resolver la cuestión iraní por la fuerza sería inaceptable y traería consecuencias imprevisibles, amenazando la estabilidad y la seguridad en la región y en el mundo entero", afirmaron los seis países del bloque asiático.
Teherán forma parte de los países con rango de observadores en la OCS. Su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, que se encontraba el jueves en Pekín, se entrevistó al terminar la jornada con su homólogo ruso, Vladimir Putin.
"Siempre hemos apoyado el derecho del pueblo iraní a las tecnologías modernas, entre ellas el uso pacífico de la energía atómica. Pero quiero insistir en el hecho de que hablamos de utilización pacífica. Ustedes conocen nuestra posición", declaró el líder ruso.
"La manera en que se desarrolla la situación en la región y en el mundo exige una cooperación más amplia y más marcada entre Irán y Rusia. En otras palabras, Irán y Rusia están, en adelante, del mismo lado de la barricada", estimó por su parte el presidente iraní.
Pero si el respaldo de Moscú a la República Islámica pareció categórico, no lo fue tanto el de China, un país que ha reiterado en numerosas ocasiones que se opone al uso de la fuerza contra Teherán. El miércoles, el primer ministro Wen Jiabao había declarado a Ahmadinejad que Pekín se opone a la adquisición del arma nuclear por parte de cualquier país de Medio Oriente.
Creada en 1996, la OCS y sus observadores, que representan el 43% de la población mundial, tratan de imponerse progresivamente como una alternativa a la influencia de los Estados Unidos.