Abdel Basset al-Megrahi falleció en su casa en Libia luego de una prolongada batalla contra el cáncer. Su salud se había deteriorado rápidamente durante la madrugada, afirmó su hermano Abdulhakim. "Estaba rodeado por su familia y su murió en su casa", declaró. "Estaba demasiado enfermo como para decir algo antes de morir", agregó Abdulhakim más tarde a Reuters. Megrahi había estado entrando y saliendo de hospitales en las últimas semanas y en abril recibió una transfusión de sangre de emergencia.
El un antiguo agente de inteligencia libio, fue condenado a cadena perpetua por la muerte de 270 personas en el atentado perpetrado en 1988 contra el vuelo 103 de la aerolínea Pan Am, sobre la localidad escocesa de Lockerbie. De las víctimas, 189 eran estadounidenses. Sin embargo, en 2009 fue liberado por su presunto frágil estado de salud. Los médicos le daban 3 meses de vida, porque sufre cáncer de próstata.
En agosto de ese año fue recibido por las autoridades del régimen del ahora depuesto Muammar Khadafi con honores de héroe en un aeropuerto de Trípoli y con fiestas en las calles, lo que generó la indignación en torno a su puesta en libertad. La irritación se redobló cuando los familiares de sus víctimas se enteraron de que varios meses después, aún seguía con vida.
Con la caída del régimen libio, voces de los Estados Unidos y del Reino Unido habían solicitado la extradición de Al Megrahi, quien permanecía con vida dos años después de su liberación. No obstante, el Consejo de Transición Nacional (CTN) libio, que agrupa a la oposición rebelde, rechazó la entrega del único condenado por el atentado.
En agosto de 2009 Escocia lo puso en libertad por razones de salud. Según contaron sus médicos, padecía un cáncer en fase terminal y le quedaban tres meses de existencia. Como pasaba el tiempo y consiguió mantenerse con vida, Reino Unido y los Estados Unidos manifestaron su repulsa por su liberación.