Vovkovinskiy, quien mide 2,34 metros y vive en la ciudad de Rochester, en el estado de Minnesota, ha tenido en los pies 16 cirugías en seis años que lo han dejado virtualmente encerrado en su casa. Todo lo que desea, dijo, son zapatos a la medida que le permitan salir, pasear a su perro y disfrutar de la vida. Los daños sufridos en sus enormes pies fueron causados por calzados que no le quedaban.
"Cada vez que me operaban la herida comenzaba a sanar, pero al usar los mismos zapatos o los anteriores, volvía a abrirse la herida en seguida", explicó Vovkovinskiy mientras los técnicos preparaban un equipo para la adaptación del calzado.
Las aseguradoras médicas, afirmó Vovkovinskiy, han minimizado sus pedidos para que le ayuden a solventar el costo de zapatos a la medida. Ni siquiera, dijo, se han molestado en responder a las numerosas cartas de médicos quienes "manifiestan que 'sería mucho más barato hacerle zapatos que se ajusten a su cuerpo que seguir teniendo cirugías'''.
Vovkovinskiy considera que sus únicos zapatos carecen de tracción y que con ellos sería "suicida" salir de casa, sobre todo en condiciones de humedad o nieve. "No he podido tener una caminata feliz desde hace seis años, que es algo que he extrañado y sé que mi perro ha extrañado", manifestó. "Nada más anhelo salir a caminar con mi perro, sólo caminar por el vecindario".
El hombre más alto de los EEUU estuvo el jueves en las instalaciones de Reebok en Canton para una compleja medición de calzado que implicó equipo de resistencia a la presión, huellas en goma, una máquina poderosa de resonancia magnética en tercera dimensión para hacer un mapa con la forma de sus pies, calibradores para conocer la medida precisa de longitud, cintas de medir y varios técnicos.
Reebok informó que la confección de los zapatos tiene un costo de entre 12.000 y 20.000 dólares. La compañía dijo que ya ha ayudado a Vovkovinskiy y que espera hacerlo de nuevo. Necesitará hasta seis semanas para crear los prototipos para luego tratar de hacerlos.
Vovkovinskiy, de 29 años, es oriundo de Ucrania, pero a los siete años su madre lo llevó a Minnesota para que le atendieran de su enfermedad, conocida como gigantismo pituitario. Entonces medía 1,83 metros.