Volkswagen, envuelto en una polémica sucesión familiar en su dirección

El ascenso de Ursula Piech, esposa del presidente del consejo de vigilancia de la automotriz, despierta el rechazo de muchos accionistas de la compañía, que aspira a liderar el mercado mundial en esta década

AP 162

El mayor fabricante automovilístico europeo, el alemán Volkswagen, anunció en la asamblea general de accionistas en Hamburgo varias medidas de expansión para garantizar el crecimiento de un grupo cuyo accionariado quedó dividido tras la elección de Ursula Piech en el consejo de supervisión.

Como se esperaba, la esposa del presidente del consejo de
vigilancia de Volkswagen, el poderoso Ferdinand Piech, resultó elegida en el máximo órgano de control del segundo fabricante automotor del mundo, después de General Motors.

"Me gustaría contribuir a fortalecer el éxito de la empresa y representar sus intereses", dijo ante una sala repleta en Hamburgo.

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Los mayores accionistas, Porsche, Qatar y el estado federado de Baja Sajonia apoyaron su nominación, así como la prolongación del contrato de su marido durante cinco años más.

Pero muchos manifestaron su temor a que Ursula Piech, de 55 años y maestra de educación infantil de formación, acabe siendo una mera sucesora de su marido, de 75, y que con su entrada en el consejo de vigilancia se mezclen los intereses privados y profesionales.

No en vano: con la llegada de Ursula, las familias Piech y Porsche pasan a ocupar cinco de los diez asientos en el consejo de vigilancia.

Además, numerosos accionistas criticaron a Ferdinand Piech por haberse saltado el código empresarial que impide continuar superados los 70 años, así como los sueldos millonarios de los directivos.

En medio de estas tensiones Volkswagen confirmó la creación de una planta de Audi en México y otra en China, así como la adquisición por parte de la misma marca de lujo del fabricante italiano de motos Ducati y el aumento de la participación en el fabricante de camiones de Múnich MAN, del que ya controla el 74 por ciento.

"Nos alegramos mucho de poder contar en breve con esa orgullosa marca", subrayó Winterkorn. Ducati pasa a ser la filial número once en el gigante de Wolfsburgo, que, envuelto en enormes problemas legales, aún no ha culminado la anexión de Porsche, de la que posee el 49,9 por ciento.

Con la compra de Ducati, cerrada este mismo jueves, el rival alemán Daimler corta toda relación comercial con la italiana, según anunció un portavoz en Stuttgart.

Además de trabajar con Ducati, Audi fabricará en la ciudad china de Ürümqi, en la región de Xianjiang, y en México, aunque aún no se precisó la ubicación exacta.

Expansión global

La automotriz trasladará la producción del exitoso todoterreno Q5 de Ingolstadt a la nueva fábrica de México, en la que realizará una inversión de alrededor de 2.000 millones de euros (u$s2.600 millones).

Esa primera planta en el continente americano empezará a funcionar en 2016 y permitirá el ensamblaje de 15.000 vehículos al año, se precisó.

Se espera que la fábrica en el país azteca permita al fabricante de lujo alcanzar su objetivo de vender dos millones de vehículos hasta 2020, señaló su presidente, Rupert Stadler.

La decisión es parte también de la estrategia para acortar distancias frente a sus competidoras BMW y Mercedes en América del Norte.

Con todos esos anuncios, el único freno relativo a esta expansión parece ser la crisis de deuda que atraviesa Europa.

El año automovilístico 2012 "exigirá mucho al consorcio", los riesgos van en aumento, "sobre todo por la crisis de deuda en Europa", reconoció el presidente de la junta directiva del grupo Volkswagen, Martin Winterkorn.

Sin embargo, recalcó que la situación de la automotriz es muy buena y en los próximos meses, los nuevos modelos, como el Golf 7 o el Audi A3, encontrarán fácilmente su hueco en los mercados nacionales e internacionales.

Este año, tanto las ventas como la facturación superarán los récords alcanzados en 2011 y se mantendrá un resultado operativo cercano a los 11.300 millones de euros (u$s14.850 millones), prometió.

Mientras los directivos anunciaban buenas nuevas, activistas de Greenpeace protestaban contra el escaso compromiso medioambiental del grupo. Los ecologistas, que tuvieron que ser desalojados de la sala, acusaron a Volkwagen de haberse puesto objetivos medioambientales mínimos.

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