Francia intenta establecer el perfil del autor de la masacre de Toulouse

¿Asesino serial o de masas? ¿Demente sin ideología o terrorista? Los psiquiatras auxilian a la policía en el intento de "conocer" a un criminal que ya atacó mortalmente tres veces

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Según la descripción de una testigo, el hombre que asesinó a sangre fría a tres militares en Montauban y en Toulouse y a cuatro personas -entre ellas, tres niños- en una escuela en esta última ciudad es "de talla mediana bastante corpulento" y tiene "una mirada fría de una lucidez terrorífica".

La policía francesa ha convocada a psico-criminólogos que están tratando de elaborar el perfil de este criminal a partir del análisis de su modus operandi.

El diario francés Le Figaro consultó a varios psiquiatras que evocaron diferentes hipótesis. La de que podría tratarse de un enfermo mental de tipo paranoico es una. Otra, que sea un emisario de un grupo terrorista: esta última posibilidad se sustentaría en los blancos elegidos: inmigrantes de origen magrebí (los militares) y una escuela judía. Hay una tercera.

"Se puede pensar también en un hombre solo que no sea enfermo mental, pero que siga una lógica abstracta, signo de un carácter paranoico, dijo al diario el doctor Roland Coutanceau. En opinión de este psiquiatra, "estas personas presentan frecuentemente estructuras de personalidad extremadamente rígidas, demuestran decisión y organización, su mensaje puede ser tan simplista como decir 'basta de mestizaje y de diversidad'".

"En este caso de terrorismo limitado a un solo individuo, el asesino se convierte en instrumento de su propia convicción, el téorico del sentido de su acto. Nos acercamos al 'asesino de masas' que tiene convicciones vagas pero absolutas. Un perfil como el de Andrers Breivick, el asesino de Noruega", explicó Coutanceau.

Según él, el uso de una moto habla de un sujeto joven y aislado. Y factores como las elecciones presidenciales pueden actuar como detonantes de su decisión de pasar a la acción.

Este tipo de asesinos puede reiterar sus actos hasta hacerse aprehender o bien escondersee una vez cumplida su "misión", publicar un manifiesto y hasta sucidarse. "Se trata de un perfil más bien raro en criminología", afirma el especialista.

Para el psicoanalista Claude Halmos, "los primeros elementos llevan a pensar en un proceso delirante en el cual el individuo confunde lo que se dice a sí mismo con la realidad (...) Puede imaginarse justiciero en una relación delirante con la actualidad reciente", por ejemplo, con la voluntad de vengar otros hechos de violencia en otras partes del mundo o de otras épocas. Como es lógico desde una mirada psicolanalítica, Halmos sugiere estudiar el entorno de "odio, violencia y rechazo" en el cual pudo haber vivido esta persona.

También él cree que existe una posibilidad de suicidio.

Pierre Lamothe, psiquiatra de la Corte de Casación, cree que se está "menos en presencia de un asesino serial que de un asesino de masas", porque "el primero repite sus crímenes destruyendo la evidencia mientras que el segundo se ve a sí mismo en una misión sagrada que cumplir".

"Tampoco hay que descartar el estado de excitación interna que puede agitar a un individuo animado del deseo de matar por una causa, reflexiona Lamothe, Lamento que hoy, en muchas series de TV, el homicidio se haya convertido en una forma de arreglar los problemas. Esta banalización, esta forma de anestesia, es muy perniciosa".

De momento, la Justicia francesa ha catalogado los crímenes como "homicidios e intentos de homicidio en relación con una empresa terrorista".

El calificativo de "terrorista" fue elegido debido al impacto de estas matanzas, que crean "un clima de intimidación y terror".

Pero quizá todavía sea demasiado pronto para saber si se tratan, realmente, de actos terroristas.