Desde el barco se lanzó una amarra hacia el muelle y los pasajeros saludaron desde la cubierta durante la maniobra, que le puso un final feliz a la odisea del barco a la deriva en un mar infestado de piratas. Algunos gritaron "¡Hurra!" cuando la nave fue atada.
El equipaje, desembarcado previamente en pequeñas embarcaciones mientras la nave todavía estaba frente al puerto, esperaba a sus propietarios sobre el muelle.
Azafatas vestidas de azul y con flores amarillas aguardaban a los pasajeros con carteles donde se podía leer "Vuelo para Roma/Milán", para orientarlos hacia alguno de los 16 buses que transportarán a aquellos que desean regresar a Europa a bordo de dos aviones fletados por la empresa Costa.
"Estábamos listos para evacuar por aire a toda persona que necesite asistencia médica urgente, pero felizmente no fue necesario", dijo una vocera de la empresa.
En el puerto también aguardaban unos 30 reporteros, y la Cruz Roja instaló dos tiendas junto a las cuales se estacionaron dos ambulancias.
El teniente coronel Adeline dijo que hasta último momento sus hombres estaban listos para responder a un eventual ataque de piratas contra el crucero.
Según el director del departamento de Turismo de Seychelles, Alain St. Ange, "nadie está enfermo a bordo, pero obviamente los pasajeros y la tripulación estuvieron sometidos a un estrés importante".
El crucero tiene 188 metros de eslora y lleva a bordo 636 pasajeros -esencialmente italianos, franceses y austríacos, así como quince españoles, dos brasileños y un uruguayo- y 413 tripulantes.
El "Costa Allegra", cuyo destino era Omán y luego Egipto, comenzó a ser remolcado el martes por el atunero francés "Trevignon" tras el incendio que paralizó todos sus motores. Según Costa Crociere, un helicóptero efectuó "contactos continuos" con el barco para abastecerlo de alimentos, linternas eléctricas y otros productos de primera necesidad.
El incendio dejó fuera de servicios el sistema eléctrico del navío y los generadores también están averiados.
Para esta tarde está prevista una rueda de prensa de responsables de Costa Cruceros y de las autoridades de la zona, así como también de los diplomáticos italianos, país con el mayor número de pasajeros, y quienes se han ocupado de coordinar las tareas de recepción de los turistas que viajaron a bordo del averiado buque.
El incidente se produce en el peor momentos para Costa Crociere, filial del gigantes estadounidense Carnival: las querellas vinculadas con el naufragio de otro de sus navíos, el "Costa Concordia", llegan de todas partes. Este naufragio, el 13 de noviembre cerca de la isla italiana del Giglio, provocó la muerte de 32 personas.