San Martín confirmó su retiro de un torneo peruano sumido en la crisis

El club anunció el lunes la decisión debido a la negativa de sus futbolistas a jugar el campeonato en solidaridad con una huelga de jugadores de otros equipos por falta de pago. Otros clubes podrían hacer lo mismo

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El retiro de San Martín se produce en momentos de una severa crisis en el fútbol profesional de primera división, debido a las deudas que nueve de los 16 clubes mantienen con el fisco y sus jugadores. Otros clubes como Unión Comercio y César Vallejo también amenazaron con retirarse ante la negativa de sus jugadores de disputar el torneo.

Los afiliados a la Agremiación de Futbolistas Profesionales del Perú, que reclaman sueldos atrasados, iniciaron una huelga este fin de semana en coincidencia con el inicio del campeonato. Otros jugadores de clubes que no tienen problemas de deudas se sumaron a la medida, lo que sus equipos consideraron una medida desleal.

El presidente de Universidad San Martín, José Chang, dijo en conferencia de prensa que las "faltas disciplinarias de sus jugadores" los obligaban a tomar la decisión de retirarse del Torneo Descentralizado. "Hemos tomado la triste pero necesaria decisión de retirarnos del fútbol profesional a consecuencia de decisiones equivocadas de nuestros jugadores. Es una decisión sin vuelta atrás", expresó. El club, fundado en 2004, obtuvo tres campeonatos nacionales y participó en cinco torneos internacionales y este año está clasificado a la Copa Sudamericana.

Chang dijo que el domingo, al iniciarse el Torneo Descentralizado de Fútbol 2012, los futbolistas de San Martín se negaron viajar a la ciudad de Arequipa en donde debían jugar contra el local F.B.C. Melgar, que terminó ganando por abandono. Otros equipos como César Vallejo, Inti Gas y Unión Comercio armaron sus planteles con juveniles para no desatender sus compromisos.

El dirigente universitario calificó el comportamiento de sus jugadores de "irracional e infantil" y recordó que la dirigencia de su club siempre fue "cumplidora de sus obligaciones con el plantel".

Los jugadores de San Martín se reunieron el lunes con la Agremiación y reafirmaron su posición de no jugar y apoyar al gremio, aunque el arquero Leao Butrón reconoció que se debatían entre sentimientos de "culpa y vergüenza". "Hemos evaluado nuestra solidaridad con una causa, con un tema ético. Es muy difícil cuando te encuentras en dos caminos y sabes que los dos tienen la razón. Por un lado, en la San Martín nos pagan y nos tratan con respeto, entonces nos preguntamos por qué ir en contra de eso. Pero también está que no siempre estaremos en el club y nosotros pertenecemos al gremio de futbolistas", declaró al salir del encuentro.

Para Chang, ex ministro de Educación en el gobierno de Alan García (2006-2011) y rector actual de la Universidad San Martín de Porres, la Agremiación de Futbolistas y la Federación Peruana de Fútbol (FPF) son responsables por la "crisis que vive el futbol peruano". El dirigente lamentó que el torneo descentralizado local "esté contaminado" por una agremiación que "castiga a los justos".

Chang dijo que San Martín en adelante apoyará a las categorías amateur, y a disciplinas como el vóleibol, así como dirigirá sus esfuerzos a actividades ligadas al arte y a la cultura.

Mientras, en una decisión muy cuestionada, el presidente de la FPF Manuel Burga viajó a Suiza el domingo para tratar temas internacionales en la sede de la FIFA, en medio del caos que se vive en el fútbol peruano.

Deudas

Los principales morosos son los clubes Universitario de Deportes, Cienciano del Cusco y Alianza Lima, que adeudan a sus jugadores 1,5 millones de dólares, 700.000 y 570.000 dólares respectivamente.

"Universitario tiene una deuda tributaria en favor del fisco que aproxima unos 35 millones de dólares", comentó un funcionario de la Superintendencia de Administración Tributaria (SUNAT) que pidió no ser identificado. Sus ingresos "se encuentran bajo amenaza de embargo", añadió.

Los problemas de los clubes se iniciaron en 2010 y se agravaron durante el torneo de 2011, año en el que los clubes comenzaron a enfrentar la resistencia de sus jugadores impagos.