Nacida en Londres, la mujer que a los 17 años hizo su ingreso a la Fuerza, sirvió en las bases de Marham y Narborough. Su muerte marca un hito junto a la de Claude Choules, el último veterano de combate del que se tiene constancia y que falleció en mayo del año pasado en Australia. Tenía, al igual que Green, 110 años, según informa EP.
Pese a alistarse en la Fuerza Aérea, nunca llegó a pilotar una nave, y trabajó como mesera en el comedor de oficiales, donde seguía trabajando tras el final de la Guerra, en noviembre de 1918.
"Tuve la oportunidad de subir a uno de los aviones pero tuve miedo de volar. Habría trabajado cada hora que Dios me lo permitiera. Pero tuve decenas de amigos en la base y nos divertimos mucho en nuestros ratos libres. Por muchas razones, me divertí como nunca", aseguró en declaraciones a la prensa realizadas en 2008.