Un polémico estudio afirma que el aborto legal es más seguro que dar a luz

La investigación realizada en EEUU, donde la práctica está permitida, muestra que existen 14 veces más probabilidades de morir durante o después de un parto que de fallecer por una interrupción del embarazo

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AFP
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Los expertos aseguraron que los resultados del estudio no son inesperados a pesar de que contradicen algunas leyes y la creencia popular de que los abortos son procedimientos de alto riesgo.

"El mensaje es que tanto un aborto como un parto son seguros", indicó la doctora Anne Davis, que estudia Obstetricia y Ginecología en la Universidad de Columbia y que no participó en la investigación. "No le diría a la gente: 'No tenga un bebé porque es más seguro tener un aborto'. Eso es ridículo", agregó y destacó que el objetivo es explicarle a las mujeres qué esperar de las distintas opciones.

La especialista Bryna Harwood, de la Universidad de Illinois, recordó que una interrupción del embarazo inducida -como cualquier otro procedimiento médico- se realiza luego de que la paciente da su consentimiento. Eso significa que debió comprender y reconocer los riesgos.

La ginecóloga señaló que "lo que hace que sea complicado es que la ley interfiere y exige a los médicos que brinden la información proporcionada por el Estado, la cual no siempre es equilibrada o correcta, ya que exagera el riesgo de aborto".

Los investigadores emplearon datos estatales combinados sobre el número de nacimientos y muertes en casos de partos y abortos legales realizados en el país, que fueron recabados por el Instituto Guttmacher.

La doctora Elizabeth Raymond, del Gynuity Health Projects de Nueva York, y su colega David Grimes, de la Universidad de Carolina del Norte, hallaron que entre 1998 y 2005 por cada 11 mil recién nacidos murió una mujer. Mientras que esa cifra se alcanza por cada 167 mil que se practicaron un aborto legal.

Los expertos también citaron un estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades que encontró que, entre 1998 y 2001, las complicaciones más comunes asociadas con el embarazo -incluyendo presión arterial alta, infecciones del tracto urinario y problemas de salud mental- fueron padecidas con más frecuencia en las mujeres que tuvieron un parto natural que en quienes interrumpieron su embarazo.

En su informe, publicado en la revista Obstetrics & Gynecology, Raymond y Grimes indicaron que los hallazgos no son sorprendentes dado que quienes deciden proseguir con su embarazo tienen nueve meses para desarrollar problemas de salud.

Harwood señaló que la mayoría de los abortos se realizó de forma quirúrgica. Sin embargo, desde que la droga mifepristona fue aprobada para su uso en los Estados Unidos, en el año 2000, el número de abortos médicamente inducido ha ido en aumento.

Ambos métodos se consideran igualmente seguros, dijo la doctora, con el riesgo principal -aunque menor- de contraindicaciones por la medicación o infecciones por la intervención.

Por su parte, Davis celebró el nuevo trabajo porque ayuda a disipar la "desinformación y mentiras" sobre los riesgos de un aborto incluidas en algunas leyes estatales, como la idea de que está relacionado con el cáncer.

"Las mujeres deben confiar en que la atención médica que están recibiendo es segura, a corto y largo plazo", subrayó.