El dictador sirio Bashar Al Assad juró el miércoles que derrotará a los "conspiradores extranjeros" que complotan para terminar con su régimen y un observador de la Liga Árabe abandonó el país, acusando a las autoridades de cometer crímenes de guerra.
Assad, quien lucha contra las manifestaciones prodemocracia hace ya 10 meses, habló así en una plaza de Damasco sólo un día después de romper con un silencio público de seis meses.
La minoritaria secta alauita de Assad, quien escuchó su discurso, se ganó una temible reputación por su participación en la represión de las manifestaciones contra el dictador.
La esposa de Assad, Asma, y sus dos hijos lo acompañaron en su sorpresiva aparición en la céntrica Plaza Umayyad, de la capital. "Pertenezco a esta calle", dijo el sirio de 46 años y agregó que el país se enfrenta a conspiradores extranjeros.
"Haremos de esta fase el fin de ellos y de sus planes. Vamos a ganar sin duda", aseguró.
Sus comentarios tuvieron lugar tras un discurso de 100 minutos el martes, en el que se burló de la Liga Árabe, prometió golpear a "terroristas" con un puño de hierro y anticipó reformas, pero sin indicar que entregaría el poder que heredó de su padre en el 2000.
La Liga Árabe, que suspendió a Siria en noviembre por no poner término a su represión de las protestas, envió una misión de observadores en diciembre que no pudo detener el derramamiento de sangre.
La entidad instó esta semana a Siria a proteger a sus observadores. Los esfuerzos árabes encontraron nuevos problemas después de que uno de los observadores acusara a Siria de cometer crímenes de guerra y decir que la misión era una "farsa".
La embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, en tanto, afirmó el martes que un funcionario de Naciones Unidas había dicho al Consejo de Seguridad que las matanzas habían aumentado desde que llegaron los observadores.
En su discurso del martes, Assad se burló de la Liga Árabe por tratar de disciplinar a Siria y dijo que el grupo había "fracasado durante seis décadas en tomar una postura a favor de los intereses árabes" y que "la Liga sin Siria suspende su propia identidad árabe".
En los últimos hechos de violencia, cuatro personas perdieron la vida en Kafr Nabouda, en la provincia de Hama, donde tropas combatieron contra desertores del Ejército, afirmó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.