Así lo afirma a la BBC Wen Cui, una empresaria exitosa que fundó su propia compañía de seguridad personal, Guodun. "Tener una guardaespaldas mujer es como ir acompañada por una hermana", dijo. "Ellas te cuidan", agrega.
La idea surgió dada su propia experiencia, pues fue asaltada dos veces durante viajes de negocios. "Si tienes una guardaespaldas mujer, puedes compartir la habitación con ella", dice. "La gente va a pensar que es tu secretaria. Pero si es un hombre, bueno, pueden llevarse una impresión equivocada".
Su empresa ya entrena a 60 mujeres, como si fueran soldados, en un campo situado en una base militar. El curso dura seis meses y las reclutas, -la mayoría de las cuales tiene títulos universitarios- aprenden muy distintas destrezas. Kung fu, vigilancia y primeros auxilios son sólo algunas de ellas. Se imparten, incluso, clases de protocolo para comportarse adecuadamente alrededor de los clientes.
Una vez que adquieren la experiencia suficiente y son aprobadas, pueden ser contratadas por empresas que después cobran a sus clientes unos 300 dólares por día. Dos terceras partes se los queda la propia compañía, mientras que el resto va a parar la guardaespaldas.
Por paquetes completos de seguridad personal puede llegar a pagarse, en cambio, hasta US$ 3.000 al día. China no es sólo un país que crece, sino, también, un país que crece de manera desigual. Y cada vez hay más ricos que quieren protegerse.