El caso fue divulgado por la organización Free Tibet, con sede en Londres. De acuerdo a fuentes tibetanas exiliadas, Tenzin Wangmo, de 20 años, se prendió fuego cerca de su convento, Mamae Dechen Choekhorling, a tres kilómetros de la ciudad de Ngaba.
Aunque nunca antes una monja budista se había inmolado, se trata de la novena acción de este tipo en las zonas tibetanas de la provincia de Sichuan desde marzo. Cuatro personas ya perdieron la vida de esta forma.
"Las inmolaciones no son actos aislados, se señalan movimientos de protesta en las regiones vecinas y aumentan los llamamientos para manifestaciones de mayor envergadura", declaró Free Tibet. "Las informaciones procedentes (de las zonas tibetanas) permiten pensar que cada son más las personas dispuestas a dar la vida para llamar la atención del mundo sobre las violaciones continuas y brutales de los derechos de los tibetanos", añadió en un comunicado.
Un llamamiento a favor de manifestaciones de mayor envergadura este miércoles circulaba en la región, según Free Tibet. Las medidas de seguridad son muy estrictas en las zonas tibetanas sobre todo de Sichuan.
Por caso, en otro hecho, fuerzas de seguridad chinas dispararon contra dos tibetanos en una protesta. Free Tibet comentó que su paradero es desconocido. Los manifestantes en Khekor también pedían la libertad para la región y el regreso del Dalai Lama, el líder religioso de los tibetanos exiliado en la India, cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego.
El monasterio tibetano de Kirti, aituado en la prefectura de Aba, ha sido escenario de desórdenes desde la pasada primavera, cuando un monje se inmoló allí el 16 de marzo, aniversario de los primeros motines antichinos de 2008 en Lhassa. Desde ese día, China, que afirma haber "liberado pacíficamente" Tibet en 1951, controla con más fuerza la región.
"Todos los monjes, jóvenes o viejos, están sometidos día y noche a la privación de todas las libertades", explicó Kirti Rinpoche, exilado en Dharamsala, India,, citado por la asociación International Campaign for Tibet (ICT), basada en Londres. "La religión y la cultura tibetanas sufren una represión tan indecible y la desesperanza ha alcanzado un nivel tal que la gente opta por suicidarse en lugar de seguir viviendo", añadió.