"Algunos de nuestros analistas del servicio secreto creían que había sólo una probabilidad del 30 o del 40 por ciento de que Bin Laden se encontrara en esa propiedad", dijo Obama en el documental emitido por "History Channel". Para otros la probabilidad era mayor.
Obama terminó una tensa reunión con su equipo de seguridad pocos días antes del ataque con el anuncio de que necesitaba pensar de nuevo sobre el tema una noche.
Finalmente, como comandante en jefe de las Fuerzas Militares, decidió realizar la operación. "Yo creía que valía la pena hacer el intento", dijo.
Admitió que era consciente de que un fracaso de la misión iba a tener importantes consecuencias geopolíticas, debido a que el plan secreto se iba a llevar a cabo en territorio paquistaní, sin informar anteriormente a sus aliados en la lucha antiterrorista. Y realmente, la acción desencadenó considerables tensiones entre ambos países.
Con relación al ambiente en la sala de la Casa Blanca, donde el presidente y su equipo de seguridad seguían el asalto al escondite de Bin Laden por monitor, Obama dijo que tiene sentimientos mixtos.
La transmisión de las imágenes sufría interrupciones parciales. "Era difícil para nosotros saber qué estaba ocurriendo realmente. Sabíamos que había disparos, y sabíamos que había explosiones", indicó.
Cuando quedó claro que Bin Laden estaba muerto, la noticia fue recibida más bien con tensión. "Yo dije, lo tenemos. Pero no hubo gritos, no hubo griterío, no hubo aplausos". El foco estaba puesto en ver si los soldados lograban salir ilesos de la situación.
Obama fue entrevistado a mediados de agosto para la película. También hicieron declaraciones estrechos colaboradores como Ben Rhodes, John Brennan y Thomas Donilon.