Exilio o cárcel, final habitual para los sangrientos dictadores africanos

En un continente plagado de gobiernos absolutistas, sus líderes suelen caer en desgracia. Acusaciones que van desde masacres hasta canibalismo nutren la temible historia de los antecesores de Khadafi

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Mientras se tejen todo tipo de hipótesis sobre el paradero del líder beduino, cuya cabeza ya tiene precio "oficial", vale repasar el destino de otros gobernantes totalitarios de países africanos que terminaron abandonando el poder, obligados por movimientos político-sociales.

La intransigencia demostrada por Khadafi podría convertirlo en el primero de su continente en pagar con su vida la terquedad de no negociar el final de su reinado. De hecho, su captura "vivo o muerto" vale 1,7 millón de dólares según la oferta realizada por el Consejo Nacional de Transición (CNT).

Si su destino es morir, como le sucedió al asiático Saddam Hussein -fue ahorcado- en Irak, o al europeo Nicolas Ceaucescu -fusilado- en Rumania, será el primero en sufrir este final entre los gobernantes que cayeron durante la actual primavera árabe, el egipcio Hosni Mubarak y el tunecino Zine Ben Alí.

África, un continente regado de leyendas de todo tipo, cobija innumerables historias de abusos perpetrados por estos líderes, en los que su potestad sobre la vida y muerte de sus pueblos y sus portentosas riquezas individuales son factores comunes.

Hay naciones -muchas- que todavía viven bajo el yugo de este tipo de gobernantes, quienes aun conservan su poder, a diferencia de los "notables" que integran esta lista:

. Hosni Mubarak, Egipto (a la izquierda en la foto): dejó el cargo en febrero de 2011 y se refugió en el balneario de Sharm el Sheik tras días de protestas. Luego pasó a prisión preventiva y actualmente está siendo juzgado desde el 3 de agosto en El Cairo por abuso de poder y corrupción.

. Zine el Abidine Ben Alí, Túnez (segundo de izquierda a derecha en la foto): la Revolución de los jazmines lo sacó del poder tras 23 años y lo forzó a huir al exilio saudí. Un tribunal lo condenó en junio -en ausencia- a 35 años de cárcel y el pago de una multa e indemnizaciones por un valor de 66 mil millones de dólares por malversación de patrimonio del Estado.

. Idi Amín, Uganda (en el centro de la foto): su régimen duró desde 1971 a 1979 y es considerado uno de los más sangrientos de África. Encontró asilo en Arabia Saudita, donde murió en 2003.

. Charles Taylor, Liberia (cuarto de izquierda a derecha en la foto): dimitió en agosto de 2003 tras la fuerte presión internacional por el recrudecimiento de la guerra civil, y se exilió en Nigeria. Desde 2007 está siendo juzgado en un tribunal de La Haya por haber armado a los rebeldes en Sierra Leona. La sentencia debe ser emitida este año.

. Mengistu Haule Mariam, Etiopía: renunció en mayo de 1991 tras derrotas en la guerra civil, y huyó a Zimbabwe, donde tiene una relación de amistad con el presidente Robert Mugabe. En 1999, se exilió en Corea del Norte, aunque después volvió a Zimbabwe.

. Jean Bédel Bokassa, República Centroafricana (último de la derecha de la foto): aliado de Khadafi, usurpó el poder en 1966 y fue derrocado en 1979 tras autoproclamarse Emperador y desatar una salvaje represión a opositores. Se exilió en París, pero volvió a su país, donde fue juzgado como responsable de ordenar la masacre y practicar canibalismo con los cuerpos de sus víctimas, hecho que no pudo ser probado. Fue condenado a cadena perpetua y luego amnistiado por otro dictador. Murió en 1996.