Campeón (1979), el film de Franco Zeffirelli, fue calificada como la película que mayor tristeza despierta en la audiencia. En particular, la escena que produce ese efecto es aquella en la que Jon Voight, quien protagoniza a un boxeador retirado que vuelve al ring, cae derrotado junto a su hijo. "Campeón, ¡despierta! No duermas ahora. ¡Tienes que ir a casa!", dice el niño (Rick Schroder). Pero su padre ha muerto.


La conclusión pertenece a James J. Gross y Robert W. Levenson, investigadores de la Universidad de California, que han dedicado parte de su carrera a analizar los momentos de films capaces de provocar reacciones emocionales en las personas y, a partir de ello, desarrollar un catálogo que sirviese de instrumento en los laboratorios psicológicos.  

El estudio, según informó el diario español El País, se convirtió en una pieza clave en los laboratorios de psicología del mundo para determinar si una persona que está deprimida es más propensa a llorar que una que no lo está; también si una que está triste tiende a gastar más dinero o si las personas mayores son más sensibles al dolor que los jóvenes.

La investigación data de 1988. Por aquel entonces, Levenson ya era profesor de Psicología en California. Junto a su estudiante graduado, ahora profesor de la Universidad de Stanford, pidieron recomendaciones de películas a expertos y críticos de cines, así como a sus propios colegas. "Todo el mundo pensó que era fácil", dijo Levenson.

Luego de los más de 20 años que demoró el estudio, en los que evaluaron más de 250 películas y realizaron entrevistas a casi 500 personas, la investigación también reveló que la secuencia del orgasmo fingido por Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally (1989) es la más divertida de la historia.