Luz Ballestero y una marca con estilo propio

Tras presentar su firma de indumentaria en un petit hotel francés de Recoleta, la diseñadora habló sobre cómo fue crear su propia marca y cuál es su propuesta para el invierno

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El camino de Luz Ballestero para llegar a la marca propia llevó su tiempo. Pero lo que antes era un proyecto a futuro, hoy se volvió su realidad.

"Trabajé con diseñadoras y marcas de ropa, pero siempre me faltó la parte de diseñar. De hacer mis cosas, que por ahí al trabajar en dependencia no podés. Ahí fue que arranqué con algunas prendas para tener mi salida de diseño y explotar lo que tanto me gusta. Pero con muy poquitas prendas", explicó la joven emprendedora.

Ballestero es diseñadora de indumentaria de la UBA y comenzó su carrera trabajando junto a reconocidos personajes del ambiente como Vero Ivaldi, Laura Valenzuela y María Cher.

Luego, en 2008, se mudó a Treviso, Italia, para trabajar en el departamento de diseño de United Colors of Benetton.

Al regresar de Italia fue la gran oportunidad de empezar a desarrollar su iniciativa a lo grande. "Volví sintiendo que aún me faltaba la parte de crear. Al llegar a Buenos Aires estaba sin trabajo y ahí pensé: 'Si no arranco ahora y en serio, no arranco más. Mi familia y mi marido me bancaron y, por suerte, de a poquito va funcionando", detalló.

Es que hace pocos días, la diseñadora presentó su marca en un petit hotel francés en el barrio porteño de Recoleta. Con la presencia de celebridades como Ale Lacroix y Marcela Tinayre que arribó acompañada de su marido, el empresario Marcos Gastaldi, Ballestero empezó de vuelta a caminar en el mundo de la moda, está vez desde otro lugar, como emprendedora de su propia marca.

La propuesta de la diseñadora es, según afirmó ella, "diferente y con estilo propio", "una propuesta urbana para el día y la noche, canchero y cómodo".

En el lanzamiento, presentó su colección otoño-invierno, en la que se basó en el desborde controlado, con formas y volúmenes desestructurados, en colores neutros y estampas en color óxido que remiten a texturas y tejidos invernales.

"Al empezar es difícil, desde comprar la tela, porque los proveedores te piden como mínimo cantidades muy grandes y no podés comprar una pieza enorme cuando arrancás. Al no tener un local a la calle también es más difícil, es un trabajo a pulmón, pero cuando te apasiona lo vale", explicó Ballestero, quien en paralelo también diseña vestidos a pedido y a medida.

"A mi me gustaría, de acá a dos o tres años, tener un local y vender en tiendas al interior del país. Realmente amo lo que hago", concluyó la diseñadora al tiempo que se replanteó: "Tal vez estoy soñando a lo grande, pero eso es lo que me gustaría".