Egipto podría vivir hoy su peor jornada de violencia. En el décimo día consecutivo de protestas, el movimiento de la oposición convocó a la población a manifestarse en todas las ciudades del país y esperan que en El Cairo participen un millón de personas, como sucedió el 28 de enero.
La consigna parece inamovible: Mubarak debe dejar el poder en manos de un gobierno de transición para que éste convoque a elecciones democráticas.
Según el jefe del Ejército norteamericano, las Fuerzas Armadas egipcias aseguraron que no dispararían contra lo protestantes, una actitud que tomaron días atrás en lo que se interpretó un gesto de alejamiento del régimen de Mubarak.
Sin embargo, en los últimos días fueron los enfrentamientos entre quienes exigen la renuncia inmediata del Mubarak y los defensores del régimen lo que ha ocasionado la mayor violencia.
De acuerdo a cifras oficiales, 13 personas fallecieron en esas riñas, que contaron con disparos, bombas caseras, latigazos y hasta camellos utilizados para atropellar a los manifestantes.
Un balance, no confirmado por la ONU, indica que desde que comenzaron las protestas contra el régimen murieron 300 personas.