La risa es una cuestión de género

El hombre y la mujer no responden de la misma manera al humor. A ellos les basta un chiste absurdo. Ellas exigen que sea divertido. Reírse reduce infartos y alarga la vida

Guardar

Esta es una de las conclusiones del análisis que la Universidad de Navarra, en España, extrajo de las últimas investigaciones en neurociencia. La investigación se resume en un video divulgativo llamado Cerebro feliz: la risa y el sentido del humor. El trabajo audiovisual muestra de forma esquemática qué sucede en el cerebro desde que nos cuentan un chiste hasta que nos reímos, según el diario El Mundo.

La catedrática Natalia López Moratalla sintetiza el proceso en tres pasos básicos; entender el chiste, encontrarlo divertido y reírse. En este proceso intervienen las tres capas del cerebro respectivamente.

La especialista en bioquímica compara la actividad cerebral del humor entre hombres y mujeres con un mapa del subte: "Aunque los puntos de partida y llegada coincidan, las mujeres emplean más estaciones e implican mayor recorrido".

En la segunda capa del cerebro es donde se procesa los sentimientos. Allí las mujeres emplean más áreas cerebrales y, sobre todo, integran más que los varones lo emocional. Mientras que el sexo masculino es mucho más simple, y el absurdo les basta para divertirse.

Según la experta, la mayor activación cerebral en la región prefrontal en las mujeres sugiere que prestan más atención a los contenidos semánticos de lo gracioso y tienen mayor facilidad para captar, manipular y comparar los elementos del chiste con datos almacenados en la memoria. "El sentido del humor requiere una mente ágil y flexible", concluye.


El video disponible en YouTube forma parte de una veintena de archivos, que pretende analizar, resumir y comunicar qué dicen las neurociencias de vanguardia sobre el cerebro.

Por otro lado, el proyecto señala que la risa y el buen humor son biológicamente útiles. Las personas que contrarrestan el estrés con el humor tienen un sistema inmunitario sano; padecen un 40% menos de infartos de miocardio o apoplejías y viven cuatro años y medio más. Por eso los científicos recomiendan reírse, al menos, 15 minutos al día. Cuando los sentimientos negativos perduran mucho tiempo producen agotamiento y perjudican al organismo.