El beneficiario es un abogado que denunció a la SNCF por un retraso de media hora en un tren que debía llevarlo a la capital. Por esos 30 minutos, no pudo abordar otro servicio que lo llevara a Nîmes, en el sureste del país, donde tenía que ir a un juicio.
Según la abogada del demandante, Anne-Laure Archambault, es la primera vez que la compañía de trenes es condenada a resarcir a un pasajero que no pudo cumplir con una obligación laboral por llegar tarde. El fallo quedará firme porque la SNCF decidió no apelarlo.
Ante tal resolución, los medios franceses se cuestionan si la empresa no será objeto de una avalancha de quejas similares.
En primera instancia los tribunales dieron razón a la SNCF, al considerar que el usuario había previsto poco tiempo entre ambos trenes. Pero el tribunal de apelación se pronunció en favor del demandante, argumentando que la demora se produjo por una falla en la señalización, imputable a la demandada.
En consecuencia, se expidió condenando a la SNCF al pago de una multa de 2.836,12 euros por el dinero que el abogado dejó de ganar a causa del retraso, otros 500 por la inquietud generada y 1.500 más por los gastos de los letrados.
Desde la compañía aseveran que el fallo no provocará una lluvia de denuncias porque no todos los casos son comparables. Sus servicios jurídicos indican que casos como éste tienen una treintena al año y que algunos los ganan y otros los pierden, por lo que restaron importancia a la sentencia.