La increíble historia del payaso Tiririca, diputado en Brasil

Empezó a trabajar a los ocho años como equilibrista, porque en la casa pasaban hambre. Llegó a tener su propio circo y un programa de televisión. Es analfabeto, pero lo oculta. Al principio, creían que su candidatura era otro de sus chistes. Fue el legislador más votado

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Francisco Everardo Oliveira Silva fue a votar sin su traje de Tiririca. Ya no era necesario. Las últimas encuestas lo mostraban primero con un caudal asegurado de un millón de votos para la elección a diputado federal por el distrito más importante de Brasil, San Pablo. No se equivocaron. Obtuvo 1.348.295 sufragios, y entró primero a la Cámara Baja.

Nació hace 45 años en el estado de Ceará en una pequeña ciudad llamada Itapipoca. Fue criado por su madre, María Alice, junto con siete hermanos. Como pasaban hambre, comenzó a trabajar a los ocho años como vendedor de algodón de azúcar y golosinas a la salida de un circo.

Luego, entró a la carpa del humor como equilibrista y malabarista. Cuando faltó el payaso, el dueño del circo le dijo: "Vas tu y te vas a llamar Tiririca".

  

Fue el comienzo de una carrera exitosa con el humor. A los 16 años se fue definitivamente de su casa y llegó a tener su propio circo. Así recorrió todo el nordeste del Brasil haciendo reír a los niños y a sus padres, con bromas inocentes.

  

La fama lo llevó a hacer shows en restaurantes, pizzerías, fiestas y cumpleaños. En los 90, llegó a su punto más alto. Grabó la canción Florentina y fue disco de oro y diamante. Así llegó a ser conocido a nivel nacional e internacional.

Los pasos siguientes se dieron solos. Programa propio de televisión durante muchos años con récord de audiencia. Ahora participa de otro éxito televisivo, El Show de Tom.

Cuando lanzó su candidatura a principio de año, nadie le creyó. Tuvo que aclarar que no era una broma. Se sumó al Partido de la República, una pequeña agrupación de derecha que apoya la candidatura a presidente de Dilma Rousseff.

Llamó la atención con sus eslogan de campaña: "No sé lo que es ser diputado, vóteme y después le cuento" o "Peor de lo que está no va a estar".

La candidatura de Tiririca no le hizo gracia a la clase política. Un competidor recurrió a la Justicia  por sus eslogan por considerar que eran una burla a la democracia.

La revista Época descubrió que el payaso no sabe leer ni escribir. Un legislador que buscaba su reelección y algo de fama quiso impugnar su candidatura ante el Tribunal Electoral, porque los candidatos no pueden ser analfabetos. La Justicia archivó todas las acusaciones.

Más allá de su polémica campaña y cómo accedió a su banca de legislador federal, Tiririca dijo que tiene un proyecto para combatir el hambre en la niñez, porque sabe de lo que se trata. Y otro para subsidiar a los circos, en lo que también es experto. Los analistas calificaron al triunfo del payaso como un "voto castigo" a los políticos tradicionales.



No hay mucho secreto en el caudal de votos obtenidos. Fotos, besos y saludos con chicos y grandes fueron sus herramientas. Sin embargo, el humorista también puede hablar en serio: "Si tienes fe en Dios y trabajas honestamente, consigues el objetivo. Tengo mucha fe en Dios, por eso estoy aquí".