En su tercera aparición pública de la semana, Barack Obama no sólo habló de economía, crisis y empleo. Buena parte de las preguntas de la prensa estuvieron referidas al frente externo y el presidente se tomó su tiempo para responder en extensión cada una de ellas.
El presidente se refirió una vez más a la propuesta de Terry Jones, un pastor sectario instalado por los medios en la agenda de los principales líderes mundiales, que había anunciado un acto (finalmente suspendido) en el que quemaría copias del texto sagrado islámico en el aniversario de los atentados a las Torres Gemelas.
"Haré todo lo que pueda mientras sea presidente de los EEUU para recordar a los estadounidenses que somos una nación bajo Dios, y podemos llamar a ese Dios de diferentes maneras, pero seguimos siendo una nación", expresó el mandatario.
Obama llamó a la tolerancia religiosa y a evitar la confrontación para evitar un "profundo daño" a los intereses del país en el exterior, y en particular para no generar riesgos adicionales a los soldados estadounidenses que reportan en Afganistán y Pakistán. "La idea de que podríamos quemar el texto sagrado de la religión de otro es contraria a lo que este país representa", enfatizó.
En un giro inesperado, reforzó su argumento con una cita a su antecesor, George W. Bush. Declaró su "admiración" por la idea de Bush acerca de que los EEUU "no estaba en guerra con el Islam sino contra los terroristas y asesinos que habían pervertido el Islam".
El presidente también se refirió al reanudamiento de las negociaciones de paz entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina, patrocinado por Washington días atrás. Al respecto, consideró que la primera ronda de diálogo "superó las expectativas", aunque reconoció que hay "obstáculos enormes" y que "será muy difícil" alcanzar la salida.
Además, Obama pidió a las autoridades israelíes que extiendan la moratoria sobre la construcción de asentamientos judíos en Cisjordania ocupada, reclamo central de la delegación palestina. El premier israelí, Benjamin Netanyahu, había dado señales contrarias al pedido de Obama poniendo en riesgo la continuidad de las negociaciones.