El Congreso de El Salvador aprobó el jueves la ley que declara ilegal la existencia de pandillas y que impone hasta 10 años de cárcel a quienes las integren.
La norma, que cuenta con el apoyo de la mayoría de los partidos políticos y la Iglesia Católica, obtuvo los votos de 78 diputados sobre un total de 84, luego de que la semana pasada se pospusiera su tratamiento para revisar algunos puntos conflictivos como la introducción de la figura del "grupo de exterminio".
"Son ilegales y quedan proscritas las llamadas pandillas o maras, tales como la autodenominada Mara Salvatrucha, MS-13, Pandilla 18, Mara Máquina, Mara Mao Mao y las agrupaciones, asociaciones y organizaciones criminales tales como la Autodenominada Sombra Negra", consigna el decreto que contiene la ley.
Además se prohibió prohibida "la existencia, legalización, financiamiento y apoyo de las organizaciones ilícitas".
La nueva norma establece distintas penas para quienes formen parte de las bandas. Los miembros rasos serán sancionado con prisión de entre cuatro a seis años, mientras que los jefes podrán ser penados con siete a diez años de cárcel.
Cualquier acto jurídico que realicen las maras como parte de su actividad delictiva o de su estructura, por medio de sus integrantes u otras personas en su nombre, se consideran ilícitos y por lo tanto "acarrearán responsabilidades penales, civiles y administrativas".
Quienes se vinculen a las pandillas quedarán inhabilitados, por el doble de tiempo de su condena, para pertenecer a partidos políticos, optar a cargos de elección popular y realizar diversas actividades productivas legales.
Por último, las penas económicas incluyen también al confiscación de los bienes muebles e inmuebles, los valores, el dinero en efectivo y demás productos de las actividades ilícitas de las pandillas, que pasarán al patrimonio del Estado.