En la región andina boliviana de Coroma, donde Venezuela e Irán construirán una fábrica de cemento, existe un rico yacimiento de uranio, oro, plata y cobre. La información que publicó el diario El Deber se basa en investigaciones de ingenieros de Bolivia y de los Estados Unidos.
Coroma se ubica cerca del cerro Pahua, un rico yacimiento de piedra caliza, útil para fabricar cemento. Ese recurso motivó una huelga civil de 19 días en el departamento de Potosí, pues la zona está en disputa con la región vecina de Oruro.
El boliviano Marco Arturo Montoya, ingeniero minero y militar retirado, entregó al diario El Deber una copia de una presunta investigación sobre la riqueza minera en el occidente de Bolivia que realizaron seis científicos de los Estados Unidos con apoyo de la NASA.
Los resultados del trabajo se volcaron luego en el Mapa de Areas Permisivas y Favorables para tipos seleccionados de yacimientos minerales en el Altiplano y la Cordillera Oriental de Bolivia, que elaboraron los ingenieros mineros estadounidenses Steve Ludington y Dennis P. Cox.
En el mapa "se muestra una enorme área que, según Montoya, abarca más de 100.000 hectáreas, en las que hay uranio y otros minerales dispersos", se afirma en el artículo. "En toda la zona existen minerales complejos de alta ley, no sólo uranio sino también oro, plata y cobre, diseminados y mezclados", dice El Deber.
Para el ingeniero Montoya, "este país (Bolivia) nació minero y morirá minero. Son 100.000 hectáreas de yacimiento que se pueden trabajar a cielo abierto. Imagínese: Chuquicamata (la norteña mina de cobre más grande del mundo) ha hecho rico a Chile, y esto es diez veces más grande".
Sin embargo, al conocerse las versiones sobre el informe, el gobierno boliviano negó la existencia de uranio en la zona.