Junto con las paradisíacas playas y los imponentes sitios arqueológicos visitados por millones de turistas en México cada año, nuevos circuitos, mucho más extravagantes, se suman a la oferta turística del país.
Los callejones urbanos y los paseos repletos de adrenalina han despertado el interés de los turistas más arriesgados.
El boom del llamado "turismo negro" incluye desde recorridos por Tepito, el barrio más peligroso del Distrito Federal, hasta visitas al ejército zapatista y experiencias al límite como la de convertirse por unas horas en un inmigrante ilegal perseguido por la policía fronteriza de Estados Unidos.
El estado de Hidalgo ofrece esta oportunidad durante los fines de semana. Bajo el lema "Bienvenidos a Tucson, Arizona", un guía les advierte a los turistas que pasarán hambre y sed y entonces comienza la persecución de los "ilegales".
Aunque se desarrolla en un parque, el desafío de esconderse para no ser atrapados por "la migra" revive la angustia real que afrontan los mexicanos que intentan ingresar a Estados Unidos: la oscuridad de la noche, frío y gritos de desesperación.
Originariamente, este tipo de recorridos se realizaban en la propia frontera entre Estados Unidos y México, pero se suspendieron luego de que amplias zonas comenzaran a sufrir una rampante ola de violencia de las bandas del narcotráfico.
México se encuentra en el listado junto con Afganistán, Palestina y otros treinta países que la agencia internacional Global Exchange ofrece como "reality tours", para experimentar y conocer los problemas sociales en primera persona.
Los agentes turísticos dicen que los turistas que buscan ese tipo de servicios "es gente que viene a hacer investigación y otros a los que les gustan las emociones fuertes y que disfrutan de la adrenalina".
Otros prefieren recorrer en la capital mexicana barrios como La Merced, cuyo gigantesco mercado con un sinfín de puestos de dulces data de la época colonial y es considerado uno de los más grandes de toda América Latina.
Pero además, en sus alrededores funciona un sórdido callejón con decenas de prostitutas, muchas de ellas menores de edad, que se venden como una mercancía más y que guardan extrañas costumbres como lavar varias veces al día el lugar con una mezcla de sus propios orines con amoníaco, para ahuyentar a quienes sólo vienen a curiosear y no a solicitar servicios.
Cerca de La Merced se ubica el barrio de Tepito, considerado entre las zonas más peligrosas de la ciudad y el reino de los productos piratas, pero también originales de contrabando donde es posible hallar desde bolsos Louis Vuitton y perfumes Channel hasta armas ilegales.
A pesar de que el Distrito Federal es considerado una de las ciudades más peligrosas del mundo por su alto índice de asaltos y secuestros, los turistas la eligen como una buena opción para sus vacaciones.
Hay visitas guiadas que incluyen una parada en un altar de la Santa Muerte, que es venerada por los delincuentes y narcotraficantes, y en el llamado "Monumento a las cabronas", que básicamente es un pedestal que ocupan por turnos mujeres que se suben en él a tomarse fotos.
Otros grupos de turistas llegan deseosos de conocer de cerca al ejército zapatista, liderado por el subcomandante Marcos.
"La gente quiere ver el zapatismo personalmente, hablar con las personas involucradas en el conflicto. Si hay algo nuevo de eso en las noticias tenemos mucho interés por parte de los turistas", afirmó un empresario de viajes.
En México, el turismo es una de las tres principales fuentes de ingresos junto con el petróleo y las remesas que envían a sus familiares los inmigrantes en Estados Unidos.