El escándalo entró en escena en Sudáfrica cuando el uruguayo Jorge Larrionda no convalidó un claro gol de Frank Lampard que le permitía a Inglaterra igualar ante Alemania.
El volante remató de una lejana posición y su potente disparo rebotó en el travesaño defendido por el arquero alemán para luego ingresar al arco, al menos por un metro.
Ese gol "fantasma" recordó rápidamente a la final de Inglaterra '66, cuando en el estadio de Wembley se dio por válido un gol de Geoffrey Hurst que le valió a los locales ni más ni menos que por el título mundial.
Aquella tarde los locales se consagraron gracias a la decisión de un árbitro que imaginó un gol que nunca fue: hace 34 años apenas se iniciaba el tiempo extra luego de un intenso 2 a 2 en los 90, cuando llegaba el gol más famoso de la historia de los mundiales.
Hurst recibió en el área, se sacó un hombre de encima y le rompió el arco a Tilkowski. La pelota pega en el travesaño, pica en el piso y sale disparado.
El árbitro helvético Dienst consultó al línea, Bakhranov, y ambos se pusieron de acuerdo para dar como válido el tanto y entrar así en la historia.
Sólo para la estadística, el mismo Hurst marcó el 4 a 2 final para los ingleses en el segundo tiempo del sumplementario.
La terna de árbitros uruguaya que encabeza Jorge Larrionda también fue protagonista por un escándalo de magnitud que deja a Inglaterra fuera del Mundial.