Hungría dice que exageró la dimensión de su crisis

Lo aseguró el jefe de Gabinete y agregó que la economía está "consolidada". El portavoz del Gobierno había dicho que "la economía está en una situación muy grave" y que el Ejecutivo anterior "manipuló datos" de sus finanzas

Mihály Varga, jefe de Gabinete del Gobierno y responsable de una comisión que investiga el estado de las cuentas nacionales húngaras, desdijo a un funcionario de su propio gobierno e intentó enviar un mensaje de tranquilidad a los mercados internacionales al afirmar que "las declaraciones anteriores (sobre una posible bancarrota) son exageradas".

Cualquier comparación con países con permutas de incumplimiento de crédito mucho más altas es desafortunada. Esto no ofrece una visión creíble del estado de Hungría", afirmó Varga. "Esos comentarios sobre el tema fueron exagerados y si un colega los hizo, fueron desafortunados", agregó.

Sin embargo, Varga coincidió con su colega en que "existen grandes diferencias entre la realidad y lo publicado por el anterior gobierno". Péter Szíjartó, portavoz del Gobierno, había dicho además que "no es exagerado" afirmar que Hungría se encuentra al borde de la quiebra.

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Varga agregó que su país aspira a cumplir con su meta de reducir su déficit a un 3,8% del producto este año, como se acordó con los prestamistas internacionales. "Necesitamos crear un plan de acción lo antes posible, eso podría ayudarnos a alcanzar la meta de déficit", expresó. Fuentes del gobierno habían advertido que el déficit podría alcanzar el 7,5% del PBI.

La crisis húngara golpeó a los mercados, temerosos de que los problemas que ya sufría Grecia para pagar sus deudas se contagien a otros países europeos. Las bolsas, especialmente la española, se desplomaron tras las declaraciones del vocero.

Hungría ya tuvo que pedir al principio de la crisis, en 2008, un préstamo de 20.000 millones de euros proveniente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea (UE) y el Banco Mundial (BM).

El nuevo Gobierno del conservador Viktor Orbán asumió la semana pasada el poder, tras las elecciones en las que su partido, el Fidesz, obtuvo una amplia mayoría parlamentaria.

Esta situación provocó el desplome de la Bolsa de Budapest, que suspendió momentáneamente la negociación del Banco OTP, la mayor entidad del país, cuando perdía más de un 10%, mientras el florín húngaro se depreció un 2 por ciento y tocó su mínimo en un año frente al euro.

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