Continúa fuera de control el derrame de petróleo en el Golfo de México

British Petroleum conectó con breve éxito una tubería que funciona como una aspiradora submarina, llevando el crudo a un barco en la superficie. Científicos prevén que el vertido sea cinco veces superior estimado inicialmente

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 AP 162
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"Esto es algo desilusionante, pero no inesperado si se tienen en cuenta las difíciles condiciones", indicó hoy el centro de información sobre las tareas, consigna un cable de la agencia DPA.

Un comunicado de la British Petróleum (BP), responsable de la plataforma "Deepwater Horizon", mencionó una "prueba exitosa" y se informó que habrá un nuevo intento.

Para los analistas se trata de un primer rayo de esperanza, ya que por primera vez desde el hundimiento, hace casi cuatro semanas, una operación no finalizó con un fracaso total. "No se trata de un éxito, sino de un primer paso", consideró la cadena televisiva CNN.

Lo expertos encontraron enormes columnas de petróleo bajo la superficie, que no eran visibles en las imágenes de satélite usadas hasta ahora para determinar el volumen de crudo derramado en el agua, lo que puede indicar que la fuga es mayor de lo calculada, indicó la agencia Ansa.

Al reproducir afirmaciones de científicos norteamericanos que publica hoy el diario The New York Times, DPA señaló que las manchas de crudo submarinas tendrían una longitud de hasta 16 kilómetros, un ancho de seis kilómetros y una profundidad de unos 100 metros.

"Hay una alarmante cantidad de petróleo en el fondo en comparación con lo que vemos en la superficie", aseguró al periódico la investigadora Samantha Joye, de la Universidad de Georgia.

Estos restos de petróleo podrían poner en peligro a los animales marinos. De hecho, en las inmediaciones de las manchas la concentración de oxígeno es ya un 30 por ciento inferior a los niveles normales, algo "alarmante" según Joye.

Esta concentración de crudo en el fondo podría haberse producido, según los científicos, por el empleo de los productos químicos con los que se intenta descomponer el petróleo, que impiden que el vertido alcance la superficie.

La British Petroleum procura frenar el derrame inyectando un tubo de extracción para canalizar el crudo que se sigue virtiendo al océano desde el 20 de abril, luego de explotar y hundirse la plataforma ubicada a menos de un centenar de kilómetros de las costas de Luisiana.

Hasta ahora se calculaba que se vertían unos 5.000 barriles de petróleo al día.

Éxito breve
El vocero de BP, Mark Proegler, dijo que el artilugio fue conectado con éxito hasta un buque cisterna en la superficie mientras los tripulantes tomaban control parcial del derrame por primera vez. Proegler dijo que la tubería estaba chupando la mayoría del petróleo recién derramado.

La "aspiradora" fue colocada cuidadosamente a un lado de una tubería dañada de 21 pulgadas de diámetro en el fondo marino por ingenieros que usaron cautelosamente submarinos robots.

La compañía ha pasado tres semanas intentando contener el derrame, que arrojó millones del litros de crudo al Golfo de México, especialmente hacia la costa estadounidense.