La "Doggy Bag" se instala en la Ciudad

Es una de las tantísimas costumbres heredadas de los Estados Unidos que gana adeptos también en la Argentina. Cómo se adaptaron los restaurantes locales a esta movida

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Una pareja sale a comer a un restaurante fashion de Palermo y, ante la imposibilidad de terminarse las porciones súper abundantes, le piden al mozo el "doggy bag". Amablemente, éste le entrega en un envoltorio las sobras de la comida que ellos mismos pagaron para que se las lleven a su casa.


Esta situación, que hace un par de años para algunos podía parecer ridícula, toma fuerza en varios de los locales gastronómicos del país. Lejos de sentir vergüenza, los argentinos poco a poco se animan a exigir el paquete sin importarle las críticas o el qué dirán de los comensales de mesas vecinas.



La "Doggy Bag" es nada más y nada menos que la comida para el perro aunque casi siempre es para consumir en casa y colaborar, de esta manera, con la economía doméstica.



En varios países es una costumbre establecida y cualquier ciudadano común, no importa su clase social, pide la comida que sobró antes de retirarse del lugar para consumir en casa.



En Godoy Restaurant & Cocktail Bar, ubicado en el barrio de Palermo, comenzaron a implementar el servicio desde hace dos años aproximadamente y aseguran que cada vez son más los que se suman a esta tendencia.



"Alrededor de un 10% de los clientes pide su doggy bag. Muchas veces le sobra comida a los clientes y sería un desperdicio tirar esa comida, más cuando muchas veces los platos son abundantes o se llenan con la panera antes de que llegue el plato principal y sobra gran parte de él?, señaló Alejandro Goñi, chef del restaurante.



También agregó que la tendencia de llevar la comida que sobra surge por pedidos de la misma clientela.

?Creemos que se hizo algo tan corriente que ya la gente no tiene vergüenza en pedirlo, en definitiva es un producto que el cliente compró y que le pertenece.

Antes no ocurría lo mismo, pedir lo que sobraba era mal visto y daba vergüenza?, consideró Goñi.



Otro de los tantos comercios que se anima a la doggy bag es el Barbaro Bar, ubicado en Retiro. Alejandro Gómez, gerente del local, indicó que a la noche, cuando la carta se hace más gourmet y los platos son más abundantes que al mediodía, la confianza entre el mozo y los comensales ?permite que pidan llevarse a casa lo que no consumieron?.



Al igual que en Godoy, sólo unos pocos se animan a llevarse la bolsita. ?Nuestro cliente sabe que los platos son abundantes y como se lo puede llevar, en vez de compartir, piden un plato por persona y luego se llevan el resto", declaró.



Tendencia importada

"Los que piden la 'doggy bag' son

principalmente los turistas extranjeros que viven en Buenos Aires

. Pero día a día los argentinos se van animando un poco más, y va creciendo el tema de '¿Me lo envolvés para llevar?', explicó Agustin Garavaglia, encargado del restaurante Miranda, y agregó: "No hay noche que no haya mesas que se lleven su comida a casa".



Esta modalidad, importada principalmente por los norteamericanos, cada vez es más frecuente "ya sea porque la gente viaja y lo ve en otros lugares o porque la mesa de al lado lo pide, entonces otros también lo quieren".



Según explicó Garavaglia,

los más osados son los consumidores de entre 25 y 40 años, los que "ya no tienen tan en cuenta los prejuicios de llevarse la comida o como lo mire la mesa de al lado".

Por su parte,

la especialista en prensa gastronómica Carola Chaparro, coincidió en que los porteños aún están bastantes tímidos en ésta modalidad "muy norteamericana".



?No es por falta de recursos sino por comodidad.

En muchos países se da porque no hay interés por la opinión ajena pero en nuestro país el 'qué dirán' es muy poderoso.

Nosotros vivimos más pendientes de la imagen que damos, sobre todo en ciertos restaurantes de mucha categoría, en los que a nadie se le ocurre pedir las sobras?.



La especialista destacó que muchos turistas sí piden comida para llevar: ?Los extranjeros que están de paso entran a un restaurante que no suele tener delivery y piden platos de la carta para llevarse y comerlos en su hostel. Son en general los más jóvenes porque en sus países esta es una costumbre típica. Y los restaurantes porteños se habituaron, sobre todo en la zona de Palermo Soho. Tal es así que adquirieron bandejitas plásticas para envolver los pedidos para llevar, cosa que antes no estaba prevista?.