Según el diario AS, en 2005 se probó el primer prototipo de este dispositivo en la provincia sudafricana de Ciudad del Cabo, y en la actualidad la doctora opina que ya está maduro para ser usado a gran escala.
Según la doctora, el miembro del agresor queda encapsulado dentro del dispositivo, por lo que no hay peligro de que, pese a que se pueda evitar la violación, el pene sangre y se traspase ningún tipo de enfermedad.
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