Hungría dio un giro a la derecha con la aplastante victoria en las elecciones celebradas del conservador partido Fidesz, que obtiene un 52,7% de los votos según el escrutinio casi al completo, y con la irrupción en el Parlamento como tercera fuerza del partido ultraderechista "Jobbik".
Fidesz se aseguró 206 de los 386 escaños parlamentarios, dijo el Comité de Elección Nacional en su sitio en internet basado en cifras sobre circunscripciones individuales y votos de listas de partidos.
De esta forma, el ex primer ministro y líder del Fidesz, Viktor Orbán, logra volver al poder ocho años después de ser desbancado por el Partido Socialista, cuya gestión ha conducido al país a una profunda crisis económica y social.
Orbán señaló ante sus seguidores que "los resultados demuestran que el pueblo húngaro quiere cambios dramáticos y profundos", publica hoy el diario español El Mundo.
El descontento ciudadano llevó a los socialistas a perder más de la mitad de sus votos en esta primera vuelta de los comicios parlamentarios y lo relega a un distante segundo lugar con apenas el 19,3% de los votos.
De confirmarse estos pronósticos, el Fidesz (Alianza de Jóvenes Demócratas) podría estar incluso en condiciones de alcanzar, debido a la aritmética electoral, una mayoría de dos tercios en la Asamblea de 386 escaños.
Con esos poderes, insólitos en la historia democrática del país, los conservadores podrían enmendar la Constitución, adoptar reformas como la reducción del elevado número de escaños en el Parlamento y cambiar el actual sistema electoral.
La victoria del "Fidesz" estaba prevista por todas las encuestas, ya que los socialistas perdieron gran parte de su apoyo social debido a varios escándalos políticos y a la mala situación económica del país.