Juzgarán a los menores acusados de matar a Santiago Urbani

Tienen 16 años y también irá un mayor de 21 que colaboró en el "homicidio calificado" del adolescente en la puerta de su casa en Tigre en un asalto. Lo había solicitado un fiscal del Fuero Penal Juvenil de San Isidro

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El requerimiento de elevación a juicio fue formulado por el fiscal Andrés Zárate, del Fuero Penal Juvenil de San Isidro, en febrero pasado y ayer ingresó al Juzgado de Responsabilidad Juvenil 3 de San Isidro, donde se sortearán otros dos jueces para confeccionar el tribunal de menores que este año realizará el debate.

Además de estos dos chicos de 16 años -cuyas identidades se mantienen en reserva por ser menores-, por el caso Urbani también está detenido un joven de 21 años identificado como Emiliano Alejandro Herrera, cuya causa tramita en una fiscalía de mayores de Tigre y será juzgado en otro juicio y con un tribunal de mayores.

Además, ordenó abrir una causa paralela para que se investigue si la banda que cometió este crimen y además dos asaltos en countries, contaba con protección policial, tal como lo declararon algunos testigos del entorno de los imputados, que incluso identificaron el apellido del policía involucrado.

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Los tres detenidos por el caso -los dos menores y el mayor de 21- confesaron su participación en el hecho, aunque ninguno se responsabilizó de la autoría material del asesinato.

Los investigadores creen que fue ejecutado porque quiso escapar o trenzarse en lucha con el delincuente. El hecho ocurrió la madrugada del 10 de octubre de 2009, cuando Urbani llegaba a su casa ubicada en la avenida Liniers 1988 de Tigre, en su automóvil Chevrolet Corsa azul.

Cuatro delincuentes que llegaron en un Renault 18 robado lo interceptaron y amenazaron con un revólver y una escopeta recortada y lo obligaron a entrar a la casa, donde dormían su madre, Julia Mónica Rapazzini, y su hermana, Florencia Urbani.

El asesinato se produjo cuando Urbani quedó solo en la habitación de su hermana, mientras ella y su madre estaban retenidas en el otro cuarto. Los delincuentes escaparon con 2.000 pesos, una caja de acrílico con alhajas, una laptop, dos PC, una filmadora, una cámara digital, sedantes, tres celulares, dos guitarras eléctricas con sus pedales de efectos, una máquina de afeitar y una depiladora.

Incluso, la propia madre de la víctima contó en el expediente que luego de escucharse el escopetazo, el asesino de su hijo entró a su habitación y le exigió la entrega de "rivotril" y no se fue de la casa hasta que ella le entregó una caja de clonazepan.

El fiscal también pudo determinar que luego de ejecutar al joven, la banda regresó al barrio de Garín, partido de Escobar, donde viven, incendiaron el auto Corsa en un descampado y le ofrecieron a todos los vecinos los elementos robados en la casa de la víctima, entre ellos, el parlante woofer del auto de Urbani.

Otras pruebas importantes son huellas de los imputados encontradas en la casa de los Urbani y en el auto Renault 18 que habían robado y el hallazgo, frente a la casa del sindicado asesino, de la escopeta recortada calibre 16 que según las pericias sería el arma homicida.

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