A los habitantes de Maierato, un pueblo de la región sureña de Calabria, y de San Fratello, en Sicilia, sólo les queda esperar que la montaña se detenga y sus viviendas puedan salvarse del imparable alud de fango y piedras.
El alcalde de Maierato, Sergio Rizzo, definió como "apocalíptico" lo que le ocurre al pueblo, mientras que sus paisanos buscan cobijo en los palacios de deporte y cuarteles que les han puesto a su disposición.
Completamente desierto desde ayer está el pueblo siciliano de San Fratello, situado en las laderas del monte Nebrodi, que ha tenido desprendimientos, lo que ha producido que se hayan levantado las carreteras y destrozado las casas.
El peligro del corrimiento de tierra también afecta a los pueblos más pequeños de Sant'Angelo di Brolo, Raccuja y Tusa, donde se han desalojado algunas viviendas.