, se lamentó un hombre que supera con comodidad los sesenta años, mientras se seca los ojos llorosos tras el sufrido triunfo del Taladro. El partido había terminado y
, que los puede llevar a festejar el primer título de los 113 años de historia de uno de los clubes más longevos del fútbol argentino.
, el primer equipo de los denominados chicos en pelear el título hasta el final, generando una revolución en el fútbol argentino. Con factores desfavorables, aquella formación finalizó en el primer lugar de las posiciones junto a Racing, pero sucumbió en las finales y terminó conquistando el subcampeonato.
Camino a la cancha, las esquinas son un lugar predilecto para la venta del merchandising.
, comentó alegre un ambulante que vendía remeras, gorros, vinchas, banderas de palos. Las remeras, lo más caro del local callejero, costaban hasta 50 pesos, mientras que las vinchas, lo más accesible, la cobraban 5.
Pero no todos compran, también están los que llevan sus reliquias a la cancha para mostrarlas en estos tiempos de algarabía. Entonces, pasa
, hincha vitalicio con tan sólo 36 años, con
Y por el otro lado, aparece
, otro fanático que asegura
El hincha de Banfield estaba feliz, rozagante, aunque al llegar a la cancha ya sabía que no podía ser campeón, por lo menos en esta fecha. Encima, ya estaba segundo a un punto. La previa al pitazo inicial fue una fiesta donde no faltó ningún repertorio de canciones y donde sobró la alegría y la esperanza.
Pero cuando empezó el partido, la incertidumbre y la tensión se apoderaron del escenario. El equipo no transmitía superioridad, pasaban los minutos y no marcaba la diferencia.
En el segundo tiempo, las sensaciones se potenciaron y afloró el nerviosismo. Pero cuando la desazón se generalizaba,
Después, la fiesta se trasladó a Maipú y Alsina, el ?obelisco? de la ciudad, donde
, para poder gritar, de una vez por todas, la palabra campeón.