Banfield, cada vez más cerca de la historia

Le ganó a Tigre y quedó a un paso de conseguir el título del Apertura. La hinchada se fue ilusionada y despidió a su equipo con una fiesta en la que Infobae.com estuvo para contártela

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"Qué lastima que ganó Ñewell's"

, se lamentó un hombre que supera con comodidad los sesenta años, mientras se seca los ojos llorosos tras el sufrido triunfo del Taladro. El partido había terminado y

las 30 mil personas que coparon el Lencho Sola le dieron a Banfield una despedida emocionante en una clara señal del orgullo que sienten por este equipo

, que los puede llevar a festejar el primer título de los 113 años de historia de uno de los clubes más longevos del fútbol argentino.



Banfield tiene en la posibilidad de conseguir lo que no pudo aquel plantel de 1951

, el primer equipo de los denominados chicos en pelear el título hasta el final, generando una revolución en el fútbol argentino. Con factores desfavorables, aquella formación finalizó en el primer lugar de las posiciones junto a Racing, pero sucumbió en las finales y terminó conquistando el subcampeonato.



La ciudad de verde y blanco

Camino a la cancha, las esquinas son un lugar predilecto para la venta del merchandising.

"Roguemos que Banfield siga ganando, porque se está moviendo el laburo"

, comentó alegre un ambulante que vendía remeras, gorros, vinchas, banderas de palos. Las remeras, lo más caro del local callejero, costaban hasta 50 pesos, mientras que las vinchas, lo más accesible, la cobraban 5.



Pero no todos compran, también están los que llevan sus reliquias a la cancha para mostrarlas en estos tiempos de algarabía. Entonces, pasa

Nolo

, hincha vitalicio con tan sólo 36 años, con

la camiseta naranja que usaba el Pampa Orte en la campaña del 77: le queda apretada y le marca los rollos de la panza, pero la luce orgulloso.

Y por el otro lado, aparece

Martucho

, otro fanático que asegura

no perderse un partido del Taladro desde el 2000, con la casaca Nanque, con la banda verde y el nueve en la espalda que usó Ramón Toribio Aquino, para marcar el 2 a 1 contra Belgrano en el ascenso del 86.

El hincha de Banfield estaba feliz, rozagante, aunque al llegar a la cancha ya sabía que no podía ser campeón, por lo menos en esta fecha. Encima, ya estaba segundo a un punto. La previa al pitazo inicial fue una fiesta donde no faltó ningún repertorio de canciones y donde sobró la alegría y la esperanza.


 

"No ganamos más"

Pero cuando empezó el partido, la incertidumbre y la tensión se apoderaron del escenario. El equipo no transmitía superioridad, pasaban los minutos y no marcaba la diferencia.

"No lo ganamos más, están todos metidos atrás", decía un viejo a los gritos en hall de la platea, durante el entretiempo.

En el segundo tiempo, las sensaciones se potenciaron y afloró el nerviosismo. Pero cuando la desazón se generalizaba,

apareció la cabeza de Víctor López para mandar la pelota adentro y desatar el grito de gol más largo de la historia del club.

Con el final, todo fue una verdadera mancomunión de abrazos y lágrimas, la sexta generación de hinchas de Banfield mezclada con los veteranos que siguieron aquella campaña del 51 en un mismo festejo.

Después, la fiesta se trasladó a Maipú y Alsina, el ?obelisco? de la ciudad, donde

más de 1.000 personas se quedaron hasta las 2 de la mañana cantando y soñando una victoria ante Boca el domingo

, para poder gritar, de una vez por todas, la palabra campeón.