Tras estar más de un año averiada, este fin de semana se reanudará la "Máquina de Dios"

Los científicos inyectarán entre el sábado o el domingo un haz de protones en el acelerador de partículas del Laboratorio Europeo de Física de Partículas, para recrear los instantes posteriores al Big Bang

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EFE 162

El acelerador de partículas, conocido como ?máquina del Big Bang? o ?máquina de Dios?, del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), arrancará de nuevo este fin de semana después de 14 meses de reparaciones a consecuencia de una grave avería ocurrida a los pocos días de ponerse en funcionamiento.

Según confirmó el portavoz del CERN James Gillies, los científicos inyectarán entre el sábado o el domingo un haz de protones en el acelerador para hacer que de la vuelta completa a ese túnel de 27 kilómetros de largo, situado a 100 metros de profundidad bajo la frontera suizo-francesa.

Una vez que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés) funcione a pleno rendimiento, presumiblemente a principios de 2010, producirá cientos de millones de choques frontales de partículas a una velocidad próxima a la luz.

En ese momento se recrearán los instantes posteriores al Big Bang, lo que dará informaciones claves sobre la formación del universo y confirmará o rebatirá la teoría estándar de la física, basada en el bosón de Higgs.

La existencia de esa partícula, que debe su nombre al científico que hace 30 años predijo su existencia, se considera indispensable para explicar por qué las partículas elementales tienen masa y por qué las masas son tan diferentes entre ellas.

La circulación de partículas por el LHC, se hará en un primer momento a baja energía, unos 450 GeV (gigaelectrones volt), y cuando los científicos inyecten haces en direcciones opuestas se producirán, a esa velocidad, las primeras colisiones.

A partir entonces, el experimento consistirá en ir aumentando progresivamente la potencia de la circulación de los protones, hasta llegar al momento más esperado y temido por algunos: las primeras colisiones de partículas a velocidad cercana a la de la luz, lo que se calcula que podría ocurrir para enero.

Cuatro grandes detectores -también llamados experimentos- que están situados a lo largo del túnel, serán los encargados de registrar la información que produzcan las colisiones, en la búsqueda de los misterios del universo.

Temen que se genere un agujero negro
Como ya ocurrió en su inauguración, los más alarmistas han puesto el grito en el cielo. Sin importar la experiencia previa, en la que, lógicamente, no ocurrió nada, los contrarios al proyecto, reunidos en un grupo internacional denominado ConCERNed, presentaron una queja frente al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra en la que denuncian los riesgos y peligros que supone el colisionador para la población. Creen que puede originar un agujero negro que engulla todo lo que encuentre a su alrededor.

El ingenio se inauguró en septiembre del año pasado ante una gran expectación general y la inquietud de un sector, quizás poco informado, que temía que las colisiones de partículas a alta energía provocaran un agujero negro que terminara con el planeta. En vez de una hecatombe mundial, lo que ocurrió fue mucho menos peligroso, aunque sí bastante decepcionante: un primer haz de protones consiguió dar la vuelta completa por el gigantesco túnel. Esas fueron las buenas noticias. Diez días después, la máquina se descompuso a causa de una fuga de helio y un cortocircuito y el importante ensayo se quedó en un mero intento.

Una vez solucionados los problemas técnicos y si todo funciona como es debido, está previsto que entre el sábado y el domingo las partículas comiencen a circular por el acelerador y con ellas también la polémica. Los agoreros han recurrido a la ONU para que paralice la investigación. El grupo acusa a los miembros del Laboratorio Europeo de Física de Partículas, especialmente a Suiza, Francia y Alemania, de los que depende la máquina, de poner en riesgo la seguridad de los ciudadanos.

Según dicen en un comunicado, ?conocidos críticos y expertos, basándose en el trabajo de especialistas en agujeros negros, rayos cósmicos y física de partículas, han demostrado claramente los peligros concretos derivados del experimento?. Entre los científicos apocalípticos más conocidos con los que esta organización tiene contacto se encuentran el alemán Otto Rossler, experto en la teoría matemática del caos, el norteamericano Walter Wagner y el español Luis Sancho. En su día aseguraron que el acelerador tenía ?el 75% de posibilidades de acabar con la vida en la Tierra?. Los dos últimos incluso realizaron una demanda que fue aceptada por un juez de Hawaii.

Responsables del CERN y numerosos científicos de gran prestigio han reiterado que, por supuesto, el LHC no va a provocar ningún fin del mundo, ni muchísimo menos, porque la cantidad de materia oscura que utiliza es ínfima. En este sentido, se han realizado varios y extensos informes de seguridad en los que han participado algunos de los mejores físicos del mundo. Sus conclusiones son inequívocas: cualquier rayo cósmico de los que alcanzan continuamente la Tierra procedentes del espacio exterior tienen cientos de miles de veces más energía que la que se producirá en el interior del colisionador.

Pese a todo, el LHC comenzará a funcionar a baja energía para luego aumentar progresivamente la potencia. El objetivo es que un haz de protones consiga dar la vuelta completa al túnel. Una vez que el acelerador funcione a pleno rendimiento, presumiblemente a principios del próximo año, producirá cientos de millones de choques frontales de partículas a una velocidad próxima a la luz.

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