una pequeña ciudad al sureste de Finlandia,
.
Sus jefes lo apoyan."
", declaró y pidió un año sabático para someterse a un tratamiento de hormonas y bisturí. Nada explicó entonces sobre su futuro profesional, pero hace unos meses, tras consultarlo con sus antiguas esposas, hijos e incluso nietos, Aalto decidió volver a su antiguo trabajo en el templo.
Poco podían hacer los dirigentes de la Iglesia luterana.
. Su superior, el obispo de la diócesis de Mikkeli, Seppo Häkkinen, solo le pidió que intentase recuperar la confianza de sus feligreses y mantuviese una actividad pastoral discreta.
Aalto aprovechó para defender públicamente los derechos de los transexuales en los medios de comunicación finlandeses, al tiempo que trabajaba como investigador en una asociación religiosa.
"
", confesó recientemente a la prensa local.
Aunque el proceso de reasignación de sexo aún no terminó, el reverendo, que ahora se llama Marja-Sisko Aalto quiso regresar este domingo a su puesto en la parroquia.