EFE 162
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En los últimos años, Finlandia se convirtió en la primera potencia mundial de los deportes absurdos, con disciplinas que van desde el lanzamiento de teléfono móvil al fútbol-ciénaga, pasando por el campeonato de matar mosquitos o el de resistencia al sofocante calor de la sauna.

"Si hay algo ridículo, los finlandeses han creado una competición para ello", explica con cierto orgullo la Oficina de Turismo de Finlandia en su página web.

Y es que lejos de avergonzarse de estos extravagantes concursos, las autoridades finlandesas los utilizan como un reclamo turístico más para atraer a un número creciente de visitantes.

De hecho, varios de estos certámenes veraniegos han despertado tanta curiosidad entre el público que han pasado de ser meros pasatiempos locales a convertirse en auténticos eventos internacionales que cautivan anualmente a miles de turistas.

Es el caso del "Campeonato Mundial de Cargar Esposas", que se celebra desde 1992 en la pequeña localidad de Sonkajärvi, en el centro del país.

Se trata de una carrera en la que los participantes deben recorrer en el menor tiempo posible una pista de 253 metros de largo salvando varios obstáculos, entre ellos una piscina de un metro de profundidad.

La prueba no tendría mayor dificultad si no fuese porque hay que cargar a hombros durante todo el recorrido a una mujer, que según las reglas del concurso, "puede ser tu propia esposa, la de tu vecino o alguien que has encontrado en otra parte".

Eso sí, merece la pena intentarlo porque el vencedor, además de un trofeo, recibe como premio una cantidad de cerveza equivalente al peso de la mujer que cargó durante la carrera.

Otro evento que no tiene desperdicio es el "Campeonato Mundial de Lanzamiento de Móvil", que se celebra desde hace nueve años en Punkaharju (sureste de Finlandia) y que, según sus organizadores, "es el único deporte que te permite resarcirte de las frustraciones causadas por estos aparatos modernos".

"El teléfono móvil es una parte esencial de nosotros que nos conecta casi con cualquier lugar del mundo, pero que, cuando más lo necesitas, se queda sin batería o tu amante no contesta o alguien no devuelve tu llamada", explican los creadores del peculiar campeonato en su página web.

Pese a disputarse en el país de la empresa Nokia, los organizadores aceptan todo tipo de marcas y modelos homologados, y además, tiene la ventaja de que no se realizan controles anti doping.

Más al norte, en Hyrynsalmi, tiene lugar todos los años el "Mundial de Fútbol-Ciénaga", una particular versión del balompié que se juega en un lodazal, por lo que no hace falta tener la técnica de Cristiano Ronaldo para destacar.

En la última edición, celebrada en julio, participaron 300 equipos de varios países, entre ellos Noruega, Rusia, Alemania, Holanda e incluso España, aunque finalmente el triunfo fue para un equipo local.

Sin embargo, el concurso de origen finlandés que ha alcanzado mayor repercusión internacional es probablemente el campeonato mundial de "air guitar" o "guitarra de aire", el arte de fingir que se toca una guitarra eléctrica invisible emulando a las estrellas del rock.

Lo que comenzó hace 14 años como un festival veraniego local en la ciudad de Oulu, al noroeste de Finlandia, ha terminado convirtiéndose en un verdadero fenómeno de culto con miles de seguidores en todo el mundo.

Virtuosos del "air guitar" de varios continentes se han unido a este insólito espectáculo, supliendo en muchos casos su falta de oído musical con un gran desparpajo sobre el escenario, con el objetivo de clasificarse para la gran final que se celebra todos los veranos en Oulu.

Las pruebas de resistencia también son muy populares en Finlandia, y existen varios certámenes donde gana, por ejemplo, quien más tiempo aguanta sentado en un hormiguero con el trasero desnudo, o dentro de una tradicional sauna calentada a 110 grados centígrados.

Sin embargo, como suele suceder, no todos los finlandeses están de acuerdo con que se organicen este tipo de eventos.

Algunos intelectuales, orgullosos del lugar que ocupa Finlandia en las mediciones internacionales que miden el nivel educativo, la innovación tecnológica o la competitividad empresarial, los han criticado por ofrecer una imagen demasiado frívola del país nórdico.