y necesitan de cuidados especiales para que la piel no pierda una de sus funciones primordiales: actuar como barrera de protección del organismo.
Los principales factores asociados al invierno que afectan de forma negativa a la piel y que pueden producir alteraciones en el funcionamiento de esta barrera son el frío, el viento, la humedad, el sol, los cambios bruscos de temperatura (contrastes de frío y calor) o la sequedad producida por algunas calefacciones con excesivo calor.
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. Es este punto, la utilización de jabones no alcalinos que limpien y humecten pero estén libres de sustancias que puedan secar o irritar la piel, sumado al uso de un hidratante es clave", afirmó María Laura Franco, directora técnica de
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Según Franco, "
. La piel tiene un humectante natural y al lavarse frecuentemente con productos abrasivos se va eliminando, generando resecamiento y muchas veces irritaciones. Es por esto, que
y aplicarla luego de lavarse las manos o una vez que el alcohol en gel se absorbe".
El equilibrio entre el agua que el organismo recibe y el que evapora diariamente, ayuda a mantener la piel normalmente hidratada, sin embargo, muchas veces, a causa de estos factores externos, el agua se evapora excesivamente y este equilibrio se rompe, sin este equilibrio la barrera se debilita, la piel se deshidrata y se producen alteraciones cutáneas que se traducen en un aspecto envejecido de la piel.
. Cuando dicha barrera se daña, la TEWL puede aumentar produciendo mayor evaporación y sequedad. "Una manera de mantener el equilibrio entre el agua que el organismo recibe desde el interior y la que se evapora a través de la piel, es tomar líquidos y usar productos hidratantes que retienen partículas de agua en la piel", concluyó Franco.