Los médicos no están preparados para dar "malas noticias"

Así lo reveló un estudio realizado en los Estados Unidos, que asegura que el cáncer es una de las afecciones más silenciadas. Una de las causas es que no cuentan con un entrenamiento de comunicación que les enseñe a lidiar con esa arista en la relación con la persona afectada

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Las conclusiones de la investigación forman parte de la reciente edición de la publicación Archives of Internal Medicine.

"El médico no me dijo nada en especial cuando le llevé los estudios, así que calculo que estará todo bien". A priori esta afirmación no posee ninguna característica negativa. Sin embargo, para los investigadores del Weill Cornell Medical College de la Ciudad de Nueva York en los Estados Unidos, en muchos casos la razón de esta afirmación no sería la necesidad de mantener el optimismo, sino la ignorancia.

"Realmente es bastante frecuente que los médicos no le informen a los pacientes qué es lo que está pasando con su salud cuando las noticias son malas. Gracias a nuestro análisis observamos que ocurre aproximadamente en 1 cada 14 casos, por lo general relacionados con el cáncer, una enfermedad sobre la cual poco se habla. Por eso creemos que si una persona se sometió a diversos exámenes no debe conformarse con lo que el médico le diga sino preguntar, indagar y hacerle al profesional todas las preguntas que considere necesarias", afirmó el doctor Lawrence Casalino, líder del estudio publicado en la más reciente edición de la revista Archives of Internal Medicine.

"Creemos que esta falla en la comunicación médico-paciente obedece a la imposibilidad de contar con un sistema de comunicación según el cual los médicos puedan ser entrenados cuando aún son estudiantes", sumó Casalino, jefe de la División Investigaciones de Resultados de la mencionada institución, quien dirigió el relevamiento durante el cual los médicos involucrados debieron analizar 5.434 resultados de todo tipo de estudios (PAPs, mamografías, pruebas de sangre y colesterol, etc.) pertenecientes a pacientes de entre 50 y 69 años explicando y justificando por qué motivo les informarían a sus pacientes qué les estaba pasando y por cuáles no.

¿Los resultados? En 135 oportunidades, de entre 1.889 casos de "malas noticias", el paciente no fue informado. Esto quiere decir que la falla en la comunicación alcanza el siete por ciento.

Para el doctor Casalino, "es interesante que cada médico se plantee qué hacer frente a determinadas situaciones porque si un paciente tiene un problema y no es debidamente informado, luego deberá hacerle frente a múltiples complicaciones, sin mencionar el gasto en salud que eso significaría".

"No queremos aleccionar: simplemente tenemos la intención de mostrar una realidad remarcando que al mejor médico le puede pasar dejar de lado o decidir no comunicar la totalidad de un diagnóstico, al menos en principio. Sin embargo, es importante destacar que estamos hablando de un aspecto fundamental dentro de lo que es la relación médico-paciente que por supuesto incluye muchas otras aristas", añadió y concluyó Casalino.

Un aspecto para comenzar a trabajar
Si bien siempre lo más conveniente es que el médico le brinde al paciente toda la información necesaria, esta falencia de la cual hablan los investigadores estadounidenses podría ser un punto de partida para trabajar sobre la empatía, una condición muy necesaria para la relación entre el profesional y la persona afectada.

"Cuando pensamos en la consulta médica, en realidad estamos hablando de un lugar al cual la persona acude para, de alguna forma, encontrarse con uno mismo y ser contenido. Entonces, es el médico quien deberá plantarse con actitud humilde para generar un clima empático positivo. Esto también incluye afrontar los errores o el hecho de haber tomado malas decisiones como puede ser no comunicar un diagnóstico o no informar del todo. El entender que se cometen errores y que además todos en algún momento de la vida también somos pacientes contribuye a evitar la empatía negativa", consignó a Pro-Salud News el doctor Roger Montenegro, médico psicoanalista y presidente de la Fundación Contener.

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