Daniel Petric, de 17 años, fue sentenciado a 23 años de prisión en Ohio, en los Estados Unidos, luego de matar a su madre de un disparo y heirir a su padre hace dos años porque no le permitían jugar a Halo 3.
Durante el juicio, el mismo padre pidió piedad al juez James Burge porque su hijo "todavía no entiende que hizo algo terrible", según publica hoy el portal msnbc.com.
La sentencia podía haber sido de cadena perpetua, pero la defensa consiguió convencer al juez de que la adicción de Daniel a los videojuegos, además de su corta edad, no le permitieron actuar correctamente.
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