Desde principios de año, el Gobierno porteño recluta prostitutas experimentadas y meretrices para que colaboren con el Ministerio de Desarrollo Social en su cruzada contra la explotación sexual en las calles de la Ciudad. Ya son diez los miembros de este equipo de espías que utilizan sus conocimientos y experiencias para aportar datos para desmembrar las redes de prostitución.
Estas informantes se infiltran en los circuitos donde trabajan los proxeneteas y donde hay mayor oferta sexual, como esquinas, estaciones de trenes y colectivos en Constitución, Retiro, Once, Flores y La Boca. Son empleadas en blanco, según trascendió, y cobran unos 1.800 pesos mensuales.
En muchos casos se hacen pasar como trabajadoras sexuales y caminan las calles como sus colegas, pero luego notifican de todo al Estado. La medida fue incluso bien recibida por la oposición en la Capital, indicó hoy el diario Perfil.
Es que la prostitución infantil preocupa demasiado a las autoridades. Desde el año pasado, cada vez más hay menores de edad (algunas de 12 años) que se prostituyen para comprar paco. Estas cobran cinco pesos la felación y piden pocos pesos más por sexo.
El Gobierno también pidió ayuda técnica a las organizaciones que reúnen a las prostitutas en Capital, como la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina. Graciela Collantes, representante de unas treinta ex trabajadoras sexuales en la Capital indicó que "nosotras no sólo servimos para pararnos en una esquina, también podemos ayudar a combatir la prostitución cuando nos dan las herramientas".
No obstante, desde la Dirección de Niñez y Adolescencia señalaron que las prostitutas que ahora ayudan al Gobierno fueron en su momento engañadas cuando eran menores y traídas desde provincias del interior a Capital para prostituirlas. Es por eso conocen los mecanismos de una industria nefasta y pueden ayudar a combatirla.