La joven estaba cenando con una amiga y empezó a sentirse mal. Al ir a levantarse, sufrió un desvanecimiento y se golpeó en la cabeza.
Sting, de 57 años, se encontraba en EEUU trabajando en su próximo álbum y se trasladó de inmediato a la clínica. Mientras, su esposa, Trudie Styler, tuvo que viajar desde el Reino Unido para acompañar a su hija.
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