"Queremos indemnizaciones justas", dijo hoy un representante de los cerca de 60 trabajadores.
Además del jefe para Europa están retenidos una directora de personal, el director de finanzas para Francia y el jefe de Scapa Francia.
"La violencia nace en de los empresarios, que sólo piensan en su propio beneficio y destruyen puestos de trabajo", sostienen los sindicalistas.
Según otra sondeo, solo un siete por ciento de los franceses condena las retenciones de directivos. El estudio fue realizado por el instituto Ifop que publicará mañana "Paris Match".
En cambio, un 30 por ciento las apoyan sin condiciones y un 63 por ciento las comprenden.
Los sindicatos, que hasta ahora "habían canalizado las revueltas", suponen cada vez menos una válvula de escape. Y a ello contribuye involuntariamente la política.
Tras las protestas en todo el país de marzo, Sarkozy dejó claro que no haría más concesiones. Los sindicatos, que movilizaron a las calles a miles de personas, quedaron literalmente con las manos vacías.